
Un equipo de científicos informa de que el gol de Ferran, que dio a España el título de Campeona del Mundo, provocó vibraciones detectables por sismómetros repartidos por todo el país. Sí, han leído bien. La alegría, el entusiasmo y, sobre todo, la experiencia colectiva de sentir que «somos uno» dejaron una huella registrada por los instrumentos.
Vivimos en una época en la que lo medible parece más creíble que lo intangible. Sin embargo, los avances científicos comienzan, en ocasiones, a dialogar con intuiciones que los sabios de todas las épocas ya habían expresado. Como escribió Saint-Exupéry: «Lo esencial es invisible a los ojos; solo se ve bien con el corazón.»
Lo esencial no es quién gana un Mundial… es que la conciencia colectiva parece afectar a Gaia.
Existe, un experimento de alcance planetario que lleva este dato más allá y merece ser conocido. El Proyecto de Conciencia Global, impulsado inicialmente en la Universidad de Princeton y continuado por el Instituto de Noética, estudia el comportamiento de una red de generadores de números aleatorios distribuidos por distintos países. Sus investigadores sostienen que, durante acontecimientos capaces de concentrar simultáneamente la atención y la emoción de millones de personas —como el funeral de la princesa Diana, los atentados del 11 de septiembre o unos Juegos Olímpicos— aparecen patrones numéricos ordenados que interpretan como indicios de un efecto de la conciencia colectiva. Sea cual sea la interpretación, el dato resulta muy sugerente. Cuando millones de personas sienten, piensan o celebran al mismo tiempo, algo sucede.
Los sabios siempre afirmaron que cuando los seres humanos se unen con un propósito común, la realidad cambia. La ciencia continúa explorando hasta dónde llega ese fenómeno. La vida nos interpela una vez más con preguntas que son lo verdaderamente importante…
¿Y si utilizáramos esa inmensa capacidad de sincronía para el bien común? ¿Y si los millones de personas que hoy son capaces de unirse para celebrar un gol decidieran también unirse, aunque sólo fuera unos minutos cada mes para meditar, cultivar la paz o sostener un propósito de buena voluntad hacia el mundo?
Isabella Di Carlo
NOTA – Los registros fueron obtenidos gracias a las redes del Instituto Geográfico Nacional (IGN), el Institut Geològic i Cartogràfic de Catalunya (ICGC) y la Red Sísmica Educativa de Geociencias Barcelona (GEO3BCN-CSIC).