Mamá está muy enferma. Le duele todo el cuerpo, tiene fiebre y no puede respirar.

Siempre ha estado a cargo de todos sus 7.700 millones de hijos humanos, más todos los millones de otras especies, alimentándolos, cuidándolos, embelleciendo el hogar y procurando que todos sean felices y estén sanos, pero muchos de ellos se comportan como niños malcriados, egoístas y francamente congelados en actitudes de dolor y violencia que tienen a Mamá a punto de perder todas las fuerzas que generan la vida.

Cuando la Madre para de trabajar y cuidar, todos tenemos que hacerlo y darnos cuenta de qué hemos hecho para enfermarla, qué hemos dejado de hacer según nuestras responsabilidades individuales y qué podemos hacer para contribuir a que Mamá mejore.

  • Si continuamos ensuciando la casa, Mamá seguirá enferma y tendrá que gastar sus pocas energías en limpiar.
  • Si nos peleamos entre los hijos porque unos quieren tener más que otros, los recursos nunca alcanzarán y Mamá se agotará de trabajar para unos pocos, cuando en su corazón hay espacio y amor para todos y no puede permitir que eso suceda.
  • Si contaminamos el aire de la casa por capricho, pereza o ignorancia, Mamá no podrá respirar y seguirá muriendo poco a poco y con ella millones de sus amados hijos.
  • Si nuestro miedo a perderla hace que gritemos y llenemos el espacio de mentiras, mensajes sin sentido, reclamos de los unos a los otros, groserías y violencia de todo tipo, sólo provocaremos su dolor de cabeza y nuestro propio aturdimiento.
  • Si continuamos la forma en que hemos actuado hasta ahora como humanidad perpetuando conflictos, guerras internas y externas, y alejándonos de todos los valores que mamá nos ha querido transmitir, no sólo ella enfermará sino la mayoría de sus hijos también, en un efecto dominó de características impensables.

Es hora de dejar a Mamá descansar.

Es hora de crecer como humanos comprendiendo que sólo siendo mejores hijos, Mamá mejorará y tendremos opción de continuar la vida.

Es hora de reflexionar individualmente en silencio para buscar nuestras propias soluciones y aportar lo mejor de nosotros para todos en el Hogar Tierra.

Es el tiempo de serenar nuestra mente, nuestras voces y gestionar nuestro mundo interno, para que lo que comuniquemos al mundo sea transparente, benéfico y lleno del amor generoso que Mamá nos ha transmitido siempre.

Es hora de ser compasivos, compartir con generosidad y cuidar los unos de los otros, esperando que Mamá mejore.

 

Somos 7.700 millones de Seres humanos que necesitan transformarse desde el interior.

 

Querido herman@: Para, te lo ruego, reflexiona y haz tu parte.

 

Sólo la Medicina del amor puede salvarnos.

 

Marcela Salazar

Coordinadora Un Mundo Mejor

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