Semillas de Conciencia para Un Mundo Mejor

Meditación del Equinoccio

Meditación del Equinoccio

       » El equinoccio provee una oportunidad de romper a través del egoísmo individual y ascender a estados de iluminación «

                                                                                                                            Master K.P.K.

Este miércoles 22 de Setiembre – a las 21.21 hs CET – tenemos el equinoccio. La visualización será muy útil también los días siguientes.

En los equinoccios, los días y las noches son iguales y existe un equilibrio entre el espíritu y lo material en la naturaleza. Estos momentos ofrecen las mejores energías yóguicas, y son muy auspiciosos para la práctica espiritual. El alineamiento hacia la Luz es de importancia particular en el equinoccio de septiembre en ambos Hemisferios,  que se corresponde por analogía entre los cuatro puntos cardinales del año y los del día, con la hora de medianoche.

Equilibrio y Alineamiento

Cuando el Sol cruza el ecuador en los equinoccios, el día y la noche son iguales en el ecuador. El punto en que el día y la noche tienen la misma duración corresponde al estado de yoga donde la materia y el espíritu están en equilibrio. Ninguno de los dos se rechaza o se descuida. “Yoga es equilibrio”, dice el Señor Krishna. Cuando se ajustan las desigualdades en nuestros impulsos y expresiones, la conciencia puede ascender. Equilibrar las fuerzas opuestas de los planos físico, emocional y mental es la tarea; para ello seguimos las reglas que nos permiten purificar nuestra naturaleza y cultivar las virtudes de un carácter noble. Cuando el equilibrio se logra se contacta el plano búdico ( un corazón abierto es el primer paso). Allí, la Voluntad, el Amor y la Luz prevalecen.

Permaneciendo en la luz diamantina de la columna vertebral, en el equinoccio podemos alinearnos con el alma experimentar la alineación con el Sol. Al igual que el Sol es el rey del sistema solar, Sanat Kumara es el rey de nuestro planeta. En el equinoccio, él está en una profunda contemplación alineado con el Sol, el Sol central y el Sol cósmico. Con nuestro alineamiento, podemos unirnos a él. Podemos construir la vertical en nosotros y ganar aplomo en todos los planos de la existencia. Recibiendo la luz y distribuyéndola a los alrededores es un servicio importante. Con esto ayudamos a otras personas a alcanzar la Luz.

Preparación para los Interludios

Deberíamos asegurarnos de que no llenamos el día del equinoccio con demasiadas cosas o citas. Si es posible, hay que tomar un día libre, de modo que podemos abrirnos y estar en meditación con una intención más profunda. Es muy bueno hacer una convivencia de grupo en torno a este día e invocar la energía de la Jerarquía en medio de nosotros. También podemos ofrecer flores a la energía y pedir su presencia en el futuro próximo.

Recordando la Luz

Hay algo profundo y sublime sobre el equinoccio al principio de Libra. Es la contraparte del equinoccio de Aries, y su relación constituye un eje importante. En Aries nos encontramos con el Padre, el espíritu, en Libra con la Madre, la materia.

El Padre ES, en todo momento, pero en Libra Él está oculto en Ella, en la Madre. Cuando nos encontramos con la ilusión de la materia, es importante que recordemos la Luz. 

Entonces la Madre nos da la “Luz en la Oscuridad”. Con esta luz, no caemos en los peligros de la pasión, que ha mantenido a la humanidad aprisionada desde hace millones de años. Una de las grandes pasiones es la sexualidad. En nuestra época oscura, la falta de comprensión de la femineidad y de la naturaleza femenina ha llevado a un gran desequilibrio. La dominación masculina ha causado mucho sufrimiento, también para los hombres. Asociarnos a la Luz del alma en Libra es esencial.

Cuando caemos en la parte objetiva, material de la vida, predominan los contrarios y el conflicto. Cuando unimos lo objetivo a lo subjetivo, lo externo a lo interno, lo material a lo espiritual, neutralizamos los opuestos, contribuimos a disolver tensiones y tender puentes en nuestro entorno.

Resumen de las enseñanzas del Maestro Kumar

Isabella Di Carlo

 

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Luna llena de Géminis: «Los puentes Arcoiris»

Luna llena de Géminis: «Los puentes Arcoiris»

EL FESTIVAL DE LA BUENA VOLUNTAD

-Así que eres amigo de la Luna?- le preguntó su amigo al niño, quién se quedó un poco desconcertado, pues no recordaba habérselo contado.

-Nos contaste esa vez que la Luna te invitó al cumpleaños de Buda- le respondió el amigo, ante la cara de pregunta del niño.

-Ah sí!- exclamó el niño cuando apareció el recuerdo en su mente.

-Y cómo te hiciste amigo de la Luna?- le preguntó el amigo con curiosidad.

El niño no sabía bien cómo explicarlo, porque en realidad no se había dado cuenta cómo se habían hecho amigos, simplemente siempre lo habían sido.

-Siempre conversábamos la Luna y yo. Cuando la veía de noche en el Cielo y cuando no la veía, también. La saludaba y ella a mí.. Después le contaba algo y ella me comentaba otra cosa o le preguntaba algo y ella me respondía. Todo esto en mi mente, por supuesto- explicaba el niño a su amigo. –Y se me hizo tan típico que se convirtió en normal, como que fuera de siempre, como lavarse los dientes, uno lo hace siempre; pero no se acuerda cómo lo aprendió.

-Es que adentro de uno pasan muchas cosas!- respondía el niño entusiasmado con la conversación.  –Adentro de uno hay todo un mundo, grande, graaaande….enorme! Bueno es todo el Universo que está adentro de uno mismo. El Universo infinito-

-Pero cómo? Y no es que el Universo está afuera? …los planetas y las galaxias, en el espacio?- se preguntó el amigo.

-Sí, también- le contestó el niño –Afuera esta el Universo que es duro, sólido, lo que se toca y se ve, la materia. Y adentro está lo que no se puede tocar, aquello que las cosas son en verdad en verdad. Por ejemplo –proseguía el niño –tú y yo tenemos un cuerpo físico, que se toca y se ve, es duro, pero en verdad en verdad, somos lo que está adentro del cuerpo, unas almitas de luz y amor. Bueno, como todos los seres humanos.

-Cómo?- preguntó el amigo, con curiosidad –cómo es eso, cómo es el alma?

-Mira, la Luna me contó que cuando estás dentro tuyo eres más radiante que el Sol!

-Wow, eso es muuuuy radiante!-

-Sí. Y cuando respiras profundo y estás contento, eres más puro que la nieve!- prosiguió el niño.

-Cómo más puro?-

-Más blanco y brillante-

-Aaaah que blanco y brillante soy!-

-Y más sutil que el éter!-

-Qué es el éter?-

-Es esa energía que está adentro tuyo y te da fuerza.

-Ah! Esa alma soy yo…yo soy esa alma…- Reflexionaba el amigo.

-Sí, ese es el Espíritu dentro de tu corazón-.

– Entonces adentro de uno mismo están todas las cosas como son en verdad- dijo el amigo, entendiendo con el corazón. –Entonces ahí adentro esta todo?-

-Sí, todo-

-Wow que divertido!, todo está afuera y adentro a la vez, es como doble! Jajajajaja-

-Sííí. Yo también converso adentro mío!- le contaba el amigo al niño -en mi mente, calladito y me gusta hacerlo jejejeje-

-La luna me contó que a veces uno conversa con los angelitos que te cuidan- le comentaba el niño -y a veces uno conversa con uno mismo. Uno mismo como angelito-

-Ah! uno mismo como almita- le respondió el amigo que ya estaba entendiendo perfectamente.

-Sí, uno mismo como almita de luz y amor. Uno también se cuida a uno mismo, y también es su propio amigo- señalaba el niño.

-Uno amigo de uno mismo? Jajajaja O sea, ahora seríamos 4 amigos conversando?-

-Sí! Jajajaja- y los dos amigos se echaron a reir….O los 4 amigos!Entonces los niños quisieron cerrar los ojos para explorar. Ya sabían que al cerrar los ojos se encontrarían con todo un mundo, o con todo un Universo, mejor dicho. Al principio sólo vieron negro, pero pronto empezaron a sentirse a ellos mismos.  Sentían que estaban ahí adentro de ese espacio negro y vacío. Aún manteniendo los ojos cerrados, los niños se preguntaron en voz alta:

 

-Estás ahí?

-Sí, y tú?

-Sí, también-

Una corriente como de electricidad les recorrió toda su columna como si les hicieran cosquillas desde los pies hasta la cabeza, el pelo y más allá. Y sus pechitos se inflaron de luz, era su corazón que estaba contento.

Cuando los niños abrieron los ojos se dieron cuenta que nosotros los humanos estamos afuera y adentro a la vez, entre el Universo de afuera y el Universo de adentro, entre el Cielo que está adentro y la Tierra que está afuera, entre el Cielo que está arriba y la Tierra que está abajo.

-Bueno, todo está adentro y afuera, los animales y plantas también, la diferencia es que nosotros, los humanos, nos podemos dar cuenta de eso- reflexionó el amigo.

-Claro!, entonces podemos traer esa luz de amor que vimos dentro, hacia acá afuera, al mundo duro de la Tierra …y cuando nosotros queramos!- añadió el niño, con sorpresa y alegría, abriendo grandes sus ojos, de puro entusiasmo.

-Síííí- exclamó el niño, ante este gran hallazgo  –Pero….cómo?- se preguntó en voz alta, con un poco de desánimo pues no se le ocurría la forma de hacerlo.

-Pues ayudando a otros, entregando amor!- repuso el amigo -cuando sea grande voy a ayudar a otras personas. Voy a ser periodista y voy a hacer que todos estén conectados con todos, que las personas se comuniquen y conozcan todas las úúúúltimas noticias!- gritó al aire entusiasmado.

-Pero podemos aportar ahora! Para qué vamos a esperar ser grandes o crecer para ayudar, si podemos hacer algo ahora con la edad que tenemos. Estoy seguro que algo se puede hacer- señaló con firmeza el niño.

-Sí, sabes que el vecino del lado no se comunica con nadie, a él debo conectarlo con los demás vecinos y se sienta parte del barrio- exclamó el amigo, sintiendo el entusiasmo en su pechito iluminado.

-Ay no- repuso el niño algo perturbado -yo no me atrevo a ir donde él. Nadie le habla. Dicen que es muy pesado y enojón, que gruñe y reta a los niños que tocan el timbre de su casa. Por algo le llaman “el gigante egoísta”. No, yo no quiero ir para allá- señaló el niño, cruzando los brazos.

-Y podría hacer que lo incluyeran en el chat de los vecinos- proseguía el niño, sin tomar en cuenta el temor de su amigo –así estaría comunicado con todos y tendría las noticias de úúúúltimo minuto!!- terminó de decir levantando la voz y mirando al cielo, como si él fuera un superhéroe y se tratara de una misión de super mega full servicio galáctico!

Y como era un vecino difícil de conversar con él, los niños decidieron llegar con unos regalitos. Le llevaban unas semillas, una plantita con flores rojas llamada “alegría del hogar” y un chocolate que uno de los niños tenía en el bolsillo hace días.

-Y échale a los regalos un poco de la luz que te regaló el Buda el otro día, te queda?- le preguntó el amigo al niño.

-Sí, sí me queda, nunca se acaba- Y le echó un puñadito de luz que sacó de su pecho infinito.

Los regalos resplandecían de luz y las alegrías del hogar estaban más alegres que nunca! Pero los niños estaban nerviosos. Hace rato estaban parados frente al portón del gigante egoísta, pero no se atrevían a tocar el timbre de su casa. De pronto, apareció la vecina del frente. Ella era el opuesto del vecino gruñón, era muy buena onda, simpática, sociable y divertida, amiga de los niños y de todos en el barrio, excepto del gigante egoísta. A pesar de vivir frente a su casa, nunca habían cruzado palabra alguna.

-Porque no me gusta cómo él se comporta- explicaba ella, al ser consultada por los niños–no saluda, esquiva la mirada, no comparte. No estoy de acuerdo con su forma de comportarse como vecino. Ustedes saben que yo no soy así- les explicó amablemente la vecina, desde la vereda del frente.

-Pues si no le regalamos nuestra mirada, nunca va a aprender a mirar- le dijo uno de los niños.

– Si alimentamos el rechazo, hacemos más rechazo. Si criticamos aquello con lo que no estamos de acuerdo, llenamos el barrio de crítica-. Señaló el otro niño.

-Promover el bien no tiene por qué ir de la mano con despreciar el mal- reforzaron los niños.

La vecina hizo silencio, se sorprendió y se quedó escuchando las palabras de los niños en su mente, pues nunca lo había pensado de esa forma.

-Nosotros tampoco estamos de acuerdo con su forma de comportarse- le explicaron los niños -porque no nos devuelve las pelotas que se nos caen a su patio cuando estamos jugando. Pero no lo queremos criticar ni tampoco enojarnos con él, como él lo hace con nosotros. Si no que le llevamos unos regalitos porque lo queremos incluir.

-Sí niños!- les contestó la vecina –les comprendo lo que me dicen-. Ahora contenta con lo que se acababa de dar cuenta, cruzó a la otra vereda y tocó el timbre de la casa del vecino para incentivar a los niños a conversar con él. Y se fue prometiendo incluirlo en el chat del condominio.

-Quéééé quieeeeereeeeen niñoooos!!!!!- Les gruñó una voz fuerte, ronca y raspada. Era el gigante egoísta.

Con voz entrecortada, los asustados niños le explicaron que le llevaban unos regalitos: unas semillas, una alegría del hogar y un chocolate. El vecino quedó estupefacto, su voz cambió de inmediato, conocía perfectamente las alegrías del hogar, eran sus flores preferidas y además, amaba el chocolate!. Mientras recibía los regalos, su osca carita empezó a encenderse y a esbozar una pequeña sonrisa. No se pudo resistir y abrió inmediatamente el chocolate que, sorprendentemente compartió al instante con los niños. “No es egoísta» pensaron ambos simultáneamente, se miraron y supieron que el otro estaba pensando lo mismo, mientras recibían el chocolate que les convidaba el vecino. En la primera mascada el rostro del vecino se empezó a alegrar, miró las semillas y la plantita y se alegró aún más y en la segunda mascada de chocolate ya estaba definitivamente feliz y los niños también!!. Durante unos minutos, sólo degustaban el rico chocolate, que además les encantaba a los 3! Se miraban y sonreían, los 3 sintiendo el dulzor suave a cacao en su boca. “Mmm está exquisito” pensaba cada uno, mientras se cruzaban sus cómplices y golosas miradas. Los 3 sintiendo que se estaban haciendo amigos.

Los niños notaron que de a poco la cara del ex gigante egoísta cambiaba, que su voz era más suave, y que su actitud se volvía tranquila y hasta un poco tímida. Ahora era él quien estaba algo asustado con la presencia de los niños en su casa. Les contó que hace 10 años que nadie entraba a su casa. Después de preguntarle por qué no saludaba, por qué no entregaba las pelotas a los niños, por qué no compartía con los demás vecinos, los niños fueron comprendiendo que el gigante egoísta era profundamente tímido, que les tenía susto a las demás personas. Y desde que supo que le decían el “gigante egoísta”, se murió de verguenza, se sintió rechazado y más se aisló de todo contacto. Pero la presencia y los regalos de los niños le devolvieron la confianza y la alegría de compartir.

Aún comían chocolate cuando invitó a los niños a conocer su jardín. El gigante era amante de las plantas y tenía su jardín lleno de flores. Flores de colores, miles de colores, que emanaban unos aromas maravillosos. Se mezclaba el olor de las lavandas, con el jazmín y las petunias, en una sinfonía de fragancias y colores. Muchas flores, muchas. Suspiros azules, lavandas violetas, juncos amarillos, clavelinas en distintos tonos de rosa, juncos amarillos, caléndulas naranjas, rosas blancas y rojas; y verde, mucho verde en ese jardín hermoso, lleno de vida y color! Era un paraíso de perfumes, flores y colores. En un lado de patio, el gigante tenía un pequeño estanque con flores acuáticas. Había un loto florecido, bello, blanco y radiante.

El niño se paró en una orilla del estanque y pensó “quisiera cruzar de este lado del estanque al otro”. De repente recordó el regalo del Buda que tenía en su pecho. Entonces, para activar el regalo, con todo su corazón quiso unir los dos lados, las dos orillas del estanque. De pronto, desde sus pies comenzó a aparecer un puente que unía ambos lados del pequeño laguito. Era un puente de luz, de colores, redondo, arqueado, igual a un arcoíris.

-Wow es un puente-arcoiris!- exclamó el niño, mientras avanzaba por él, hasta llegar a la otra orilla, lleno de risas por lo que acababa de ocurrir. Y también reía porque el sube y baja del arcoiris le daba cosquillas en su pancita, como en un ascensor o en la montaña rusa, pero suavecito. Sobre este redondo puente de luz el niño llegó a la otra orilla y a pesar de que ya se encontraba al otro lado, el puente continuaba ahí, luminoso, brillante, colorido y firme, no se disolvía. Ambos lados de la lagunita quedaron unidos para siempre. Cuando su amigo vio que había aparecido un puente de luz, de inmediato avanzó también por él, riendo y saltando mientras cruzaba de un extremo a otro. Asimismo lo hizo el gigante, cada vez más sorprendido con la visita de los niños.

Ahora los niños quisieron formar un puente entre el patio del gigante, donde estaban, hasta la plaza del barrio, donde estaban los juegos de los niños y que quedaba unas casas más allá. Y de pronto, comenzó a aparecer un fulgor colorido desde los pies de ambos niños que los fue llevando por el aire hasta la plaza, deslizándose suavemente por el puente-arcoiris. Se iluminaban sus pies, hasta su rostro, la luz era fuerte y muy brillante. Bella, de colores, muy luminosa. Avanzaba e irradiaba. Los niños se deslizaban suavemente por el luminoso puente de colores que nacía segundo a segundo bajo sus pies, hasta que…. pum! Llegaron a la plaza! Y se pusieron a jugar. De pronto se dieron cuenta que en la medida que lo quisieran, se formaban puentes entre un juego y otro. Cuando querían ir de un juego a otro juego, se formaba un nuevo puente-arcoíris bajo sus pies y ellos avanzaban por el aire hasta llegar al otro lugar. Puentes de luces de colores comenzaron a conectar los columpios con el resbalín, la pirámide de madera con los otros columpios y éstos con los balancines sube y baja. Así, todos los juegos de la plaza tenían puentes que los conectaban entre sí, de modo que los niños ni siquiera tenían que pisar el suelo para pasar de un juego a otro…era lo máximo!!

El ex gigante egoísta, ahora vecino amigo de los niños, quedó tan contento con la visita y los regalos, que decidió abrir su casa y compartir su jardín. Puso un letrero en su portón para regalar alegrías del hogar, que tenía tantas! Y cuando las personas entraban a su casa, también aparecía en sus pies un puente arcoiris que los llevaba volando por el arcoiris hasta el patio de atrás, donde estaba el precioso jardín de flores de colores y aromas exquisitos.

Se corrió la voz entre los vecinos, y al poco rato, todo el barrio conocía y visitaba el hermoso jardín del tímido vecino que se alegraba con cada alegría del hogar que regalaba. Las flores iban con la magia que el Buda había regalado al niño. Entonces cada vecino que llevaba una alegría del hogar a su casa, podía formar puentes donde él quisiera, sólo con desearlo con el corazón. De este modo se fueron formando montones de puentes que unían los más diversos lugares. Aparecieron puentes que unían la plaza con la casa de muchos niños, el negocio de la esquina con la casa de la vecina, la casa de los niños con las copas de los árboles, las casas de los vecinos que eran amigos quedaron unidas por puentes y las casas de los que no eran amigos también quedaron unidas, de modo que los no amigos terminaron siendo amigos, de tanto ocupar los puentes para allá y para acá!

Al poco tiempo, los puentes de colores empezaron a extenderse, de casa a casa, de calle a casas, de almacén a árboles, de plaza a casas, de árboles a otros árboles… Los papás formaron puentes-arcoiris a sus trabajos, entre un trabajo y otro, puentes de las casas al colegio, al supermercado, a la feria de frutas y verduras, en la estación de gasolina, entre los parques, etc, etc. Cuando uno miraba la ciudad desde arriba, se veían miles de arcoiris, montones de puentes semicirculares, de colores, de luz, super brillantes. Estaba lleno, todo unido, lleno de miles de puentes-arcoiris que resplandecían, haciendo que toda la ciudad estuviera encendida, coloreada y conectada. Todos unidos, llenos de luz y color como si estuvieran de fiesta todo el tiempo! Cada cierto rato se veían personas viajando por encima de los puentes, contentas, divirtiéndose, porque todas, todas esbozaban una sonrisa por la cosquilla de la subida y la bajada del puente arqueado.

-Yupiiiii!!! Ahora tenemos un poder mágico!- exclamaron los niños entre saltos y risas recordando su aventura y sintiendo cómo la luz de los puentes de colores les iluminaba la cara y el corazón!.

-Ja! Está lleno de puentes-arcoiris!- le comentó su amigo al niño -y se llena cada vez más-.

-Sí- le respondió el niño –cuando haces un puente entre corazón y corazón, puedes hacer un puente entre cualquier cosa.

-Y entre cosas contrarias?- preguntó el amigo.

-Pues para eso son los puentes!!- respondió el niño.

-Jajajajaja siii es cierto!- Y ambos se echaron a reir.

 

FIN

 

Por Constanza Berríos Guzmán

 

 

 

 

 

 

 

 

FIN

 

Constanza Berríos Guzmán

Psicóloga

 

 

 

 

 

 

 

Luna llena de Tauro: «El Cumpleaños de Buda»

Luna llena de Tauro: «El Cumpleaños de Buda»

LUNA DE TAURO “El Cumpleaños de Buda”, 21 abril 2021

EL FESTIVAL WESAK

-Luna estás muy linda-. Le dijo el niño a su amiga Luna esa noche, mientras conversaban allá arriba, en la Luna misma.

-Sí, hoy es un día especial- le respondió la Luna –es el cumpleaños de un gran amigo, el Buda. Así que todos aquí en el Cielo celebramos, y bueno, allá en la Tierra también!.

Amigo, tú conoces al Buda?- le preguntó la Luna a su amigo niño.

-Más o menos- le respondió el niño.

-El Buda es uno de los tremendos Seres de Luz y Amor que viven aquí en el Cielo, cuidan y guían a los seres humanos. Al igual que Jesús, que es su amigo, hace muchos años el Buda vino a vivir a la Tierra como un hombre para enseñar a los seres humanos a amar.

Así como Buda, muchos otros Seres del Cielo tienen como trabajo cuidarlos y guiarlos a ustedes los humanos, para que aprendan a entregar la luz de su alma en la Tierra. Es como si fueran sus hermanos mayores o sus amigos, super amigos, de esos que te ayudan un montón; o a veces como tus profesores, porque te enseñan, por eso les llaman maestros– le explicaba la Luna al niño.

-Y bueno, para el cumpleaños de Buda se reúnen todos sus amigos, los que viven en el Cielo y los que viven en la Tierra- le explicaba la Luna. –Acá en el Cielo es un gran acontecimiento porque el Buda es muy especial y divertido, a él le gusta celebrar su cumpleaños con los humanos, allá en la Tierra.

-En la Tierra??- comentó el niño extrañado -pero si él ya no vive en la Tierra-.

-Claro! Por eso es un cumpleaños especial, porque todos sus amigos del Cielo que quieren ir al cumple, tienen que ir a celebrarlo al planeta Tierra.

-Ja!- exclamó el niño, que ya le estaba cayendo bien el Buda y le estaba gustando la idea de que nuestro planeta fuera la sede del cumpleaños -…y dónde lo celebrará?- preguntó a su amiga, con una curiosidad que de a poco comenzaba a crecer.

-En su lugar favorito, en la cordillera de los Himalayas! –le contaba la Luna entusiasmada-. Ahí le gusta a él celebrar su cumpleaños, porque cuando estuvo viviendo como humano, vivía cerca de ahí, así que ese lugar le trae lindos recuerdos. Además, esa montaña guarda en su guatita muuuuchos minerales empapados de luz y amor; guardan allí mucha de la luz que alimenta a la Tierra y es cuidada por otros amigos del Buda, también seres de luz como él, que se han quedado a vivir ahí entre esas grandes cumbres y de seguro irán al cumpleaños también.

-Wow, estará lleno de amigos! -imaginaba el niño con entusiasmo.

-Sí, todos nos reuniremos allá para prepararle una sorpresa al Buda y será ahora, en un ratito más, quieres venir conmigo?

-En serio??!!- exclamó el niño lleno de curiosidad y alegría. No lo pensó dos veces y partieron a celebrar!

Llegaron a un valle grande, extenso, con grandes montañas borrascosas alrededor, cumbres altas y puntudas. La explanada del valle tenía pastito en el centro. Habían árboles adornando las paredes de las montañas. Era un lugar bello. Las cumbres tenían nieve, pero no hacía frio, estaba rico, agradable, había un vientecito suave. Era una noche quieta, tranquila, con muchas estrellas y bueno, la Luna llena.

La explanada era ideal para hacer una celebración. “Con razón el Buda eligió este lugar” pensaba el niño. Era hermoso. La montaña estaba contenta, brillaba con todos sus minerales felices. El agüita vestida de hielo estaba feliz también de participar de la celebración desde lo alto, como si estuviera en la galería del estadio mirando el espectáculo. El cielo estaba clarito, lleno de expectantes estrellas que adornaban el cumpleaños, cuales serpentinas, desde el cielo nocturno.

 

En el valle estaban los invitados, todos los amigos reunidos. Estaban dispuestos en círculo, en un gran círculo de cumpleaños, todos listos para dar una sorpresa al Buda cuando apareciera. En un lado del círculo se ubicaban las personas, los seres humanos que habían venido a celebrar, todos vestidos de blanco para la ocasión. Al frente de ellos, al otro lado del círculo, en el lado norte, se ubicaban los amigos del Buda que venían desde el Cielo, todos los seres de luz que habían querido participar del cumple, maestros, seres de luz y algunos ángeles, comandados por Jesús, quien era el que organizaba la fiesta para su amigo Buda.

Los Maestros de Luz y los Ángeles eran gigantes, luminosos y brillantes. Eran muchos, muchos y estaban super contentos. Para todos era un momento muy especial:

Para las personas por reunirse con los Maestros y Ángeles y para ellos por reunirse con los seres humanos, y todos celebrando al amigo Buda. Había un ambiente festivo y calmo, entre alegría y recogimiento, entre fiesta y ceremonia. Pero todos, sin excepción, tenían una sonrisa en su rostro.

De pronto el niño notó que las personas también brillaban. No eran tan grandes como los maestros del Cielo, en absoluto. Se veían pequeñitas lucecitas al lado de ellos, pero tenían un brillo especial, precioso. Tenían su lucecita encendida y bien fuerte, brillando en el centro de su pecho. “Ah es el corazón de cada uno, que está contento”, reflexionaba el niño en su interior. Notó aquello porque el corazón de él también brillaba de feliz! Todos compartían, comían cositas ricas, cantaban y disfrutaban mientas esperaban al cumpleañero.

De pronto Jesús comenzó el cumpleaños, organizó cantos son canciones que todos conocieran para que todos pudieran cantar. Y así comenzaron los cantos, Ángeles y Maestros, seres humanos, animales, plantitas, estrellas y piedras, todos, todos cantando, cada uno a su forma, en un canto que empezó a iluminar tanto el lugar que parecía que fuera de día.

Jesús se puso al medio del círculo y comenzó a hacer unas bellas formas para esperar a su amigo. Primero dibujó un círculo de luz en el aire, era enorme, ocupaba todo el lugar. Luego hizo una cruz dentro del círculo. Se formó una imagen bella que comenzó siendo luz blanca y luego empezó a cambiar de color como si estuviese echo de fuegos artificiales. La figura brillaba en el aire pero no se deshacía. Después dibujó un triángulo, dentro de la misma figura, en un enlace perfecto. Era preciosa. La figura suspendida en el aire brillaba iluminando el rostro de los invitados que observaban con máxima atención. Personas y seres de luz, todos maravillados.

Luego, dibujó una estrella de seis puntas, hermosa, gigante, brillaba con luces que explotaban con una luminosidad tras otra. Y finalmente, su figura favorita, la estrella de cinco puntas. Como siguiéndole el juego, cinco amigos de luz se fueron a poner en cada una de las puntas de la estrella, dejando a Jesús al centro, quien no paraba de reírse con el juego divertido que le habían hecho sus amigos. Lo sorprendieron! Desde allí ellos también irradiaban su luz a la figura. Se formó una gran estrella de cinco puntas, luminosa y bailarina, en el cielo del valle. Era un espectáculo de colores y luces, hermoso, increíble.

Los cantos continuaban como música de fondo, se formaban melodías preciosas. Cada canción terminaba con una sonrisa en el rostro de cada uno de los invitados al cumpleaños, que admiraban las figuras que brillaban y volaban aún en el cielo nocturno. Todos maravillados, seres de luz y seres humanos, todos por igual. El lugar ahora estaba más luminoso aún, toda una atmósfera de cumpleaños. Todos disfrutando.

Estaban en eso cuando de pronto…..APARECE EL BUDAAAAA!!

De a poco empezaba a acercarse desde el cielo, gigante, enorme!, envuelto en una inmensa luz. Venía contento a celebrar. Se notó que se alegró al ver a todos sus amigos congregados y una sonrisa apareció en su cara al darse cuenta de todo lo que tenían preparado para él: luces, cantos, bellas figuras volando en el cielo, alegría, buena onda, la Luna llena, estrellas, amigos y mucha gente, todos compartiendo y disfrutando. Realmente se llevó una sorpresa. Una super sorpresa!

Sus amigos del Cielo se hicieron más gigantes, se veían enormes, casi como la montaña. Irradiaban tanta luz que, al mirarlos, el niño tuvo que cerrar un poquito los ojos, porque era como mirar al Sol. “Parece que es su saludo de cumpleaños”, pensó el niño. Como si entre todos le estuvieran diciendo sorpresaaaaa!!! …y llenaron el lugar de amor.

Los seres humanos se alegraron tanto con la llegada del cumpleañero que también sus pechitos se iluminaron aún más, haciendo más brillantes sus corazones. Eran muchas lucecitas contentas que brillaban como si fueran estrellas en el cielo o guirnaldas de navidad.

El Buda miró contento a Jesús y se sonrieron con complicidad, pues a ambos les encantaba venir a la Tierra a celebrar con los humanos. Ambos habían estado aquí viviendo como hombres para enseñar el camino del amor. Y se sentían orgullosos de su trabajo.

De pronto el Buda dijo, con una voz grave y amorosa, simpática y contenta.

-Es la hora de los regalos-.

Al escucharlo, el niño se sobresaltó. Se sintió un poco preocupado, pues él no había traído regalo para el cumpleañero. Entre risas la Luna lo tranquilizó explicándole:

-Al Buda le gusta entregar él regalos a sus invitados-.

-Pero ¿cómo?- le preguntó el niño con asombro-. ¿El cumpleañero es el que regala?-.

-Sí- le confirmó la Luna –Al Buda le gusta venir a la Tierra y entregar regalos para todos. Le gusta regalar gracia y bendiciones.

-Mmm- dijo el niño, sin saber bien en qué consistiría su regalo –Y qué es la gracia?-preguntó a la Luna. Porque ya sabía que bendiciones eran puras cosas buenas.

-Significa que lo que haya en tu corazón se agranda más y más. Su regalo hace que, lo que anhelas con el corazón, se cumpla- le explicaba la Luna. Y entonces le sugirió al niño –chequea enseguida qué es lo que hay en tu corazón, qué es lo que anhelas, para que el impulso amoroso del regalo del Buda te lleve donde tú quieras ir.

Rápidamente el niño chequeó su corazón, pues ya venía el momento de los regalos. Y se dio cuenta que en su corazón su anhelo era jugar, ser feliz, entregar amor y aprender cosas nuevas.

-Estoy listo- le dijo el niño a su amiga.

– Justo llegó el momento- le respondió la Luna– debo ayudarle al Buda con la entrega de regalos.

De pronto, ante la expectación de todos, el Buda inhala grande, grande, graaaaande. Toma aire, como si en esa inspiración chupara todo el amor del Universo. Luego un chorro de luz viene desde el Cielo, bello, como una cascada luminosa que llega al pecho del Buda y desde ahí irradia hacia todos.

Del pecho del Buda, salen millones de chispitas de luz, brillantes y coloridas, formando algo así como una lluvia de luces de colores. Gotitas de luz volando por el aire, llenando el ambiente de alegría y de regalos voladores.

-Wow. Esos son los regalos….- dijo el niño con su cara llena de asombro, sorpresa y felicidad.

Las bolitas de luces empezaron a viajar por todo el espacio, hasta llegar a todos los lugares del planeta. Eran millones y millones de lucecitas brillantes y coloreadas. Una para cada ser humano, una para cada plantita, una para cada animal, insecto o mineral de la Tierra. El Buda traía regalitos para todos!

La lluvia multicolor continuaba sin cesar en un fluir constante, como si fuera un río de luz. Miles de luces de colores que no paraban de salir del pecho del Buda. El valle estaba lleno de chispitas luminosas y coloridas. Ahora sí que parecía completamente una fiesta. El agua del lugar reflejaba las luces que volaban por el cielo. El niño miraba fascinado este hermoso espectáculo. Donde miraba era bello. Lo que mirara era alucinante. Estaba maravillado.

El niño veía que toda esa luz venía del Sol, del Sol Central del Universo llegaba a nuestro Sol y de allí, como un chorro o cascada o catarata gigante de luz, llegaba al pecho del Buda que, contento, como todo un cumpleañero, la repartía con la ayuda de la Luna a todos los seres de la Tierra. Ella ayudaba al Buda a repartir regalos, pues su luz de Luna Llena reflejaba a toda la Tierra, llegaba a cada rinconcito del planeta. El pecho del Buda parecía un arcoíris, resplandecía convirtiendo el paisaje en algo asi como una aurora boreal.

De pronto, el brillo comenzó a bajar, la lluvia multicolor empezó a parar y el Buda volvió a tener su sonrisa tranquila en esta esfera luminosa en la que llegó.

-Ya se va- Le explicó la Luna al niño. El niño se dio cuenta que el cumpleaños ya se iba a acabar. No podía creer lo que había vivido. Era una de las experiencias más alucinantes que había tenido. Sus amigos no lo podrían creer cuando les contara. Se sentía dichoso y agradecido.

-Me encantó- le dijo el niño a la Luna. Miró su pecho y tenía allí el regalo del Buda.

-Se llama el Festival Wesak- le contó la Luna a su amiguito.

El Buda brillaba de contento. Se despidió de las personas y seres de la Tierra con una gran sonrisa simpática y amorosa que llegó como un vientecito suave en la cara. Y luego se despidió de sus amigos del Cielo, guiñándoles un ojo. Miró a Jesús y se sonrió, pues sabía todo lo que había hecho para organizar su cumpleaños.

De pronto se escuchó un “Graaaaaciaaaaaaas” y se fue.

De a uno se fueron los seres del Cielo. Dejando el espacio inundado de amor. Y de a poco se fueron las personas, caminando montaña abajo. Algunas caminaban cantando, otras en silencio, pero todas, todas, con una profunda felicidad, una suave alegría.

Y, hasta el próximo año.

FIN

 

Constanza Berríos Guzmán

Psicóloga

 

 

 

 

 

 

 

Luna Nueva de Aries 2021

Luna Nueva de Aries 2021

La energía de Aries es la del comienzo, el dinamismo, la acción.

Está regido por Marte en el nivel esotérico y por Mercurio en el esotérico.

La Meditación en la fase de luna nueva ayuda a disolver el cuerpo de deseos. En Aries el tema de disolver los deseos es de enorme importancia, el trabajo de Hércules es capturar a las yeguas salvajes de Diomédes que “están matando a los hijos de los hombres”. Las yeguas salvajes son los cinco sentidos y la búsqueda insaciable de experiencias para satisfacerlos.

Reflexionar sobre Marte, el regente, nos ayudará a tener pistas concretas sobre qué aspectos de nuestra personalidad resulta evolutivo disolver para poder prestar mucho mayor servicio.

MARTE EN NOSOTROS

Cada planeta representa un plano de la conciencia en nuestras personalidades. Marte personifica nuestro poder, concede valor y determinación. Tiene como todos los principios planetarios, un lado positivo y uno negativo.

El Marte negativo es pasión por las cosas, representa el deseo del yo inferior, gobierna el impulso sexual y también su uso erróneo; estimula la pasión y una búsqueda sin fin de experiencias sensoriales.

En el hombre común, la energía de Marte se ha vuelto hacia el exterior, él quiere luchar, conquistar y ganar. Con cada pelea con el compañero, con los amigos o los miembros del grupo, aunque triunfemos a nivel de la personalidad, en realidad fracasamos desde la óptica del alma ya que alimentamos el dragón de nuestras personalidades.

Marte gobierna el sentido del tacto y el calor del tacto físico en el magnetismo animal entre el hombre y la mujer. Bajo influencia de las vibraciones superiores de Venus y Mercurio llegamos a una comprensión más profunda, y entonces se nos libera lentamente de los grilletes de la materia. Se conoce este proceso como la liberación de Kundalini de los fuegos de los infiernos del centro sacro, (que está bajo control de Marte).

El Marte positivo armoniza y neutraliza los conflictos. Teniendo en cuenta que Marte otorga el poder para dominar la propia impulsividad, puede también ayudarnos a triunfar sobre la naturaleza animal, asistido por las vibraciones superiores de Venus. Las bellas artes, el amor espiritual y el servicio fomentan una sinergía armoniosa entre Venus y Marte. Los sentimientos más nobles traen una alineación y eventualmente una mezcla feliz entre la belleza y el poder.

LA VICTORIA ES INTERIOR

En la trayectoria del discipulado tenemos que llevar la lucha hacia dentro y aprender a luchar y a neutralizar el desasosiego y los conflictos en nosotros, en lugar de llevar la lucha hacia afuera. En las escrituras a esto se llama chamuscar los demonios internos. Estos “demonios” son los seis aspectos negativos de los centros inferiores: deseos, cólera, codicia, ignorancia o ilusión, brutalidad y celos.

Igual que se sacrifica un soldado, así también necesita un aspirante espiritual de la renuncia y del sacrificio. Se le pide que sacrifique todos los rasgos indeseables que tiene. Los portales a la Verdad se abren sucesivamente para aquellos que luchan con coraje por la luz.

EN SINTESIS 

La Luna Nueva de Aries puede ser empleada si tenemos excesos, para neutralizarlos, disolverlos. Y si tenemos carencia de voluntad, pereza o tibieza en nuestra práctica, para disolverlas, para que la voluntad templada nos permita progreso.

El camino espiritual no es para los tibios y Marte ciertamente no concibe la derrota. Dado que aun en un aspirante, el yo inferior es más fuerte que el superior, uno necesita la agudeza y la fuerza de Marte, representado por una lanza, para abatir al dragón de la personalidad.

Krishna dice:

“Deja tu personalidad de negatividades y dualidades.
Deja tu personalidad de ignorancia.
¡Despierta! Utiliza la sabiduría.
Usa la discriminación y aplica la fuerza que sea necesaria”.

Con los principios de Marte alcanzamos la mente superior en nosotros y la traemos a la actividad física.

AUMENTANDO LA VIBRACION

En el pasado era parte del Gran Plan hacer que la humanidad fuera auto-consciente. Ahora el tiempo urge para que las personas seamos conscientes del alma, abiertas a las necesidades del todo. Es una crisis para que la humanidad nazca de nuevo en espíritu y trabaje desde un nivel más elevado. Nuestro desafío es prestarle total atención al alma y hacerse receptivo a su ritmo. Hay muchos que cooperan solo en pequeña medida y muchos más que están ocupados con cosas no esenciales y con ellos mismos. Pero las cosas de la personalidad son de menor importancia.

“El ejercicio mas eficaz es ver siempre, en todas partes,
durante todo el día, la presencia de lo divino,
aún en situaciones desagradables y dificultosas”.

Maestro Parvathi Kumar.

DOS CONSIDERACIONES PARA LOS MEDITADORES CONSAGRADOS:

VIERNES SANTO

Es de conocimiento muy antiguo que Aries da la oportunidad de ascender a niveles superiores de la existencia. En el mes de Aries el Viernes Santo se celebra el festival del paso al más allá (“passover”), un paso a círculos superiores de la existencia. En armonía con esto, el Maestro Jesús lo ha manifestado a través de la muerte y la resurrección. Los cielos están abiertos en este momento y con la preparación y la alineación adecuadas, podemos recibir las energías entrantes.

En 2021, el Viernes Santo, es el 16 de Abril
( viernes del tercer decanato y posterior a la luna nueva).

EL NOMBRE DEL MAESTRO DJWAL KHUL

El nombre del Maestro Djwhal Khul, quien nos dio el Tratado del Fuego Cósmico, significa “Guirnalda de Llamas.“ Él ha adquirido la maestría sobre el elemento fuego y trabaja consecuentemente para la transformación del fuego de la mente. Él sabe cocinar y servir la sabiduría para hacerla apetecible para nosotros, de manera que podamos asimilarla.

ISABELLA DI CARLO 

BIBLIOGRAFIA 

ARIES – El signo y el símbolo – Dr. Parvathi Kumar
MARTE – El Kumara – Dr. Parvathi Kumar
Hércules el hombre y el símbolo – Dr. Parvathi Kumar.
Meditaciones de Luna Llena – Dr. Ekkirala Krishnamacharya
Revista Vaisak – Dr. Parvathi Kumar.

 

Luna Nueva de Aries 2021

Meditación en Luna Nueva y Llena

 

 Todo el proceso de alinear la personalidad al alma
se da mediante el doble movimiento de disolver y construir.

La Meditación en la fase de luna nueva ayuda a disolver el cuerpo de deseos;  el cuerpo de deseos es divino, pero solo deberíamos usarlo como la Naturaleza o la Ley lo permiten. El deseo es la forma reflejada de la Voluntad, sin él nada puede hacerse; nada verdaderamente bueno puede hacerse tampoco si no está ajustado.  En otras palabras, el deseo debería siempre servir para ejecutar la Buena Voluntad, si esto no ocurre no es posible construir el cuerpo etérico, templo del alma.

La Meditación durante las horas de la luna llena ayudan a construir el cuerpo etérico: hace mucho bien a la mente, a los sentidos y al cuerpo, porque el alma puede lograr resolver con más facilidad el alineamiento entre los tres, a través de las energías cooperativas y magnéticas de la época. Se debe ver la luna llena como una oportunidad dada por la naturaleza para ser recargado con la luz del alma.

EN SINTESIS La luna llena ayuda a construir el cuerpo etérico, el cuerpo de luz dorada,  construirlo no es posible, a menos que esté ajustado el cuerpo de deseos. Así es como tenemos que ponernos a tono con los ciclos de la luna nueva y la luna llena si deseamos progresar hacia la luz.

PREPARACION PARA LUNA LLENA Y NUEVA

Aquellos que se sientan inclinados a tal meditación se les recomienda enfáticamente permanecer con alimento ligero y abstenerse de demasiada actividad objetiva desde el día antes de la luna llena y la nueva. Es deseable minimizar pláticas y acciones, para que el rayo del alma se refleje bien sobre la mente en calma y sobre el cuerpo de siete tejidos.

COMPRENDER LA DURACION DE LAS FASES

Es muy productiva la meditación de luna nueva, disolviendo las corrientes emocionales si realizamos la orientación desde la 13 fase lunar descendente, continuando en la 14 y en la fase de luna nueva. La fase de luna nueva es un día lunar completo, que culmina en el punto de luna nueva, que es un momento. Para comprenderlo bien veamos la luna Nueva de Aries de 2021: la fase de Luna nueva va desde 02:33 del domingo 11  a las 04:31 del lunes 12.  Si bien los calendarios habituales señalan el lunes 12 como luna nueva, la realidad es que las 20:00 (horario español)  de ese día son en realidad  primera fase creciente; así lo acertado es meditar el domingo 11.

HASTA 6 HORAS DESPUÉS

Es recomendable mantener esta consciencia de luna nueva hasta seis horas después del punto de luna nueva. Lo mismo también para la luna llena. Esta consciencia en sí misma es una buena llave para estar en la presencia de estas energías y lograr que se den los necesarios cambios en nuestra personalidad.

EL COMPROMISO – PLEGARIA DE LUNA NUEVA -.

Nosotros, la Humanidad,
percibimos el doble y simultáneo movimiento en la Síntesis.

Nosotros, la Humanidad,
aceptamos la disolución de lo perjudicial y, por ende, su eliminación.

Nosotros, la Humanidad,
invocamos simultáneamente para que penetre la Energía de Síntesis en todos los gobiernos del mundo.

Nosotros, la Humanidad, invocamos de lo sutil a lo denso, el concepto inmaculado de gobernar el mundo
y evocamos de lo denso a lo sutil a las fuerzas divisorias.

Nosotros, la Humanidad,
nos unimos con el corazón y el alma, a la Jerarquía para construir el nuevo orden del mundo.

Que los tres Devas de Luz, Amor y Poder restablezcan el Plan en la Tierra.

THE PLEDGE

WE, THE HUMANITY
PERCEIVE THE SIMULTANEOUS DOUBLE MOVEMENT IN SYNTHESIS.

WE, THE HUMANITY
ACCEPT DISSOLUTION OF THE UNDESIRABLE, AND THERE BY ITS ELIMINATION.

WE, THE HUMANITY
INVOKE SIMULTANEOUSLY PERCULATION OF THE EN- ERGY OF SYNTHESIS INTO THE GOVERNMENTS
OF THE WORLD.

WE, THE HUMANITY INVOKE FROM THE SUBTLE TO THE GROSS THE IMMACULATE CONCEPT OF GOVERNING THE WORLD,
AND EVOKE FROM THE GROSS TO SUBTLE THE DIVISIVE FORCES.

WE, THE HUMANITY
JOIN WITH HEART AND SOUL THE HIERARCHY IN BUILDING THE NEW WORLD ORDER.

LET THE THREE DEVAS OF LIGHT, LOVE AND POWER RESTORE THE PLAN ON EARTH.

ISABELLA DI CARLO

BIBLIOGRAFIA 
Hércules el hombre y el símbolo – Dr. Parvathi Kumar.
Meditaciones de Luna Llena – Dr. Ekkirala Krishnamacharya
Revista Vaisak – Dr. Parvathi Kumar.

Domingo de resurrección

Domingo de resurrección

Se acerca el Domingo de Resurrección.. cumplimos un año del momento en que el mundo se detuvo. Hemos tenido tiempo para decirnos que no había real problema, para ver que si lo había y para plantearnos el cambio que cada uno de nosotros puede y debe hacer.

Necesitábamos morir a muchas mentiras,  que es otra forma de decir que la vida no tuvo más remedio que detenernos para que rectificáramos y nos acercáramos un poco a la verdad. No hay felicidad sin raíces en la verdad, puede haber placeres, pero no felicidad. De las muchas verdades que están ahora más cerca, hay dos que son como catedrales: la verdad de que la vida de todos importa, la verdad de hay un orden en la naturaleza y la naturaleza preside sobre nosotros.

Hemos adquirido cierta humildad ( aunque aún nos falte mucha por adquirir) y empezamos a ver que no todo vale, que la ignorancia trae sufrimiento, que la ignorancia tiene su antídoto y es hora de aprender. Hemos admitido que las consecuencias llegan. Que la luz que no sembramos, el cuidado que no tuvimos, el equilibrio que no contemplamos, traen dolor. Nos rehacemos desde el dolor.

Rehacerse desde el dolor es otro nombre de resucitar, que es mirar la vida de otra forma. Reduciéndola menos, respetándola más… quizás llegando a honrarla o incluso a atesorarla.

Estamos empezando a confiar en que todo pasa para algo, todo.  Absolutamente todo es bueno si mantenemos la apertura suficiente, durante el tiempo suficiente. Esa es la clave. Si el miedo, el dolor o el enfado nos cierran, nos perdemos el tesoro que esta muerte, esta crisis, este cambio nos depara. La vida no pide que lo veamos de inmediato, casi nadie, casi nunca ve cuando la crisis está en su apogeo. Lo que ella pide, es que confiemos, que no nos cerremos, que dejemos una rendija para que la luz pueda colarse, como nos dice Rumi.

Han surgido nuevas conexiones entre los grupos de meditadores, se han organizado encuentros online donde cientos de personas meditan juntas, hay seminarios sobre crecimiento emocional de todo tipo, florecen nuevas iniciativas en salud y finanzas, abundan los voluntarios ayudando en Fundaciones que protegen a los niños, a los animales, a la madre tierra que ha visto las muerte de miles de especies y tiene contaminados, sus ríos sus mares…  la atmósfera misma sufre las emanaciones de nuestra codicia y es menos translúcida a las estrellas.

Resucitamos.

La tarea es enorme, gigantesca, pero posible.

Cuando alineamos nuestro corazón al corazón de la vida, ella nos respalda.

Cuando la vida nos respalda, todo es posible.

Dejemos la rendija abierta,
para que la luz pueda colarse.

Entrará.

Tengamos el corazón abierto

para que la luz pueda salir.

Brotará.

Permitamos a la luz
encontrarse con la luz.

 

ISABELLA DI CARLO

Luna llena de Aries: «Las semillas de colores de Luz»

Luna llena de Aries: «Las semillas de colores de Luz»

Había una vez un niño que era amigo de la Luna. Le parecía muy extraño porque era mediodía y la luna estaba ahí, blanca, llena, redonda en el cielo azul. Y también estaba el Sol, parado justo encima de su cabeza, iluminando toda la Tierra, con su amorcito en forma de rayos de sol.

Justo llegaron sus amigos a su casa a jugar. Los estaba esperando porque quería explorar con ellos. Había habido una lluvia y viento fuertes, bien fuertes y con la tormenta se había caído uno de los árboles del patio. Así que había que explorarlo, ahora que estaba a la mano y se podía trepar más fácilmente.

Llegaron 3 amigos, eran 4 en total. Uno de ellos traía un tambor mágico que se había encontrado, con el que habían estado jugando durante las vacaciones.

-Lo traje por si nos dan ganas de tocarlo- dijo el niño del tambor.

El tambor tenía un dibujo en la tela, encima. Era una cruz, en cuyo centro había un niño sonriendo, con los brazos en alto, cada mano estaba ubicada en las esquinas de arriba de la cruz y sus pies en las esquinas de abajo de la cruz.

-Se acuerdan?- dijo otro niño –es el cielo y la tierra.

Los niños ya habían descifrado el misterio del dibujo. El día que encontraron el tambor. Como si fueran unos descubridores de los misterios de la vida, los niños descubrieron que la cruz del dibujo simbolizaba el Cielo y la Tierra. El niño en la cruz tenía sus pies en la Tierra y su alma en el Cielo. Y estaba super feliz!

-Y la cruz tiene 4 puntas! Igual que nosotros ahora somos 4!! Dijo otro de los amigos. Los niños se miraron con complicidad y expectación. Sentían que podía ocurrir algo mágico.

-Además hoy la Luna está llena- dijo el niño amigo de la Luna. Como confirmando la expresión entusiasmada de sus amigos.

-Vamos! Les quiero mostrar el árbol del que les hablé- prosiguió el niño, sacando a sus amigos de ese pequeño y expectante trance.

Apenas llegaron al árbol los niños comenzaron a treparlo. Estaba caído pero sostenido en unos arbustos altos y gruesos, por lo que no alcanzaba a llegar al suelo. Estaba sólo ladeado, su copa apuntaba al cielo, pero lo suficientemente ladeado como para que los niños pudieran subir caminando por el tronco como si fuera un puente. Había que hacer mucho equilibrio eso si. Mucho equilibrio.

Entonces, como los niños eran 4, subieron dos niños al tronco y los otros dos niños los ayudaban desde abajo tomando cada uno una mano al niño que caminaba en equilibrio arriba, en el tronco. Uno niño ayudando por la derecha y otro niño por la izquierda. Un pie, otro pie. Mucha concentración. El pie al centro del tronco. Mucha concentración. Pisar firme y después avanzar. Mucha concentración. “Tengo un amigo que me ayuda a mi lado izquierdo y tengo un amigo que me ayuda al lado derecho” repetía en su mente el niño que caminaba sobre el tronco, dándose confianza y tranquilidad. Y el primer niño pasó!. Logró llegar a la parte donde empiezan las ramas, de las cuales pudo afirmarse y sentirse seguro. Del mismo modo cruzó el segundo niño. Y luego los amigos que ayudaban desde abajo lograron cruzar solos, con una concentración total.

El Sol los iluminaba desde el Centro del Cielo. Era mediodía. Los niños lo habían notado, pero con la concentración que debían tener, ni siquiera lo mencionaron, sólo sintieron que cada rayito de Sol los ayudaba a mantener ese equilibrio perfecto, dibujando una línea a lo largo de ellos. Una línea perfecta que empezaba en el centro de la Tierra, subía por sus piecitos, su columna vertebral y salía por su cabecita hasta llegar al Sol y desde él a todos los Soles, hasta el infinito del Sol mayor.

-Por eso pudimos mantener el equilibrio- dijo uno de los niños, haciendo alusión a los rayos del Sol que los sostenían en línea perfecta.

-Síííí!!!- dijeron los otros- sabiendo a qué se refería su amiguito.

-Está justo encima de nuestras cabezas!! ni siquiera tenemos sombra- notó otro de los niños.

-Además mi mamá me contó que hoy es el equinoccio, empieza el otoño- señaló otro de los amigos.

Y entonces, los niños se dieron cuenta que se trataba de un momento mágico. Pero nadie dijo nada. Siguieron trepando el árbol. Una vez que llegaron a las ramas comenzaron a balancearse en los troncos que otrora estuvieron verticales y ahora estaban horizontales. Subían fácilmente por las ramas de este árbol en diagonal, avanzaban entre ellas como si fuera un laberinto de hojas, hojas amarillas, cafecitas y rojas, que se desprendían con el paso de los niños y se abalanzaban con confianza a la nada, sabiendo que ya habían cumplido su verde misión. Los niños caminaban cada vez con más confianza y destreza por este árbol lleno, lleno de ramas y hojas, durante mucho rato. El árbol no se acababa nunca, los niños entusiasmados, trepaban, se lanzaban hojas, se columpiaban en los troncos, se colgaban como si fueran perezosos o koalas y reían y reían. Estaban tan entusiasmados trepando que no notaron que este árbol mágico era infinito. Eso sí notaron que el cielo azul quedó atrás y empezó el universo estrellado a su alrededor. Ya habían atravesado las nubes cuando por su lado pasó el borde de la atmósfera.

Wow, estaban maravillados! Se reían de felicidad y también de nerviosismo. Porque a pesar que esta aventura era fantástica, les daba un poco de nervio, pero era un nerviosismo entretenido y apasionante. Se miraban con complicidad y reían. Al subir al árbol ya sabían que algo mágico ocurriría en cualquier momento.

De pronto, los niños notaron que las ramas del árbol en vez de hojas, tenían teclas de piano. Era como un piano-árbol o un árbol-piano. Cuando los niños tocaban las teclas, junto con el sonido que emitían, se encendía una luz de color. Conforme los niños avanzaban por el árbol hacia arriba, iban tocando las teclas a su paso, formando un sinfín de luces de colores y una melodía permanente, que se creaba a medida que subían. Una melodía espontánea que nacía del camino que cada niño iba tomando para subir. Era muy divertido! La melodía era a veces suavecita y a veces se ponía rápida, acelerada y luego volvía a la calma. Junto con la música, se encendía un espectáculo de colores de luz. Cada niño iba formando un camino de luces brillantes que se prendían y apagaban en la medida que los niños las rozaban, al jugar entre las ramas de teclas. Iluminaban de colores las contentas caritas de los niños.  A veces azul, a veces rosado, a veces amarillo….todos los colores! Cual arcoíris, las teclas sonaban y se encendían, aparecían y desaparecían al ritmo sincronizado de esta música especial, compuesta accidental y espontáneamente por los 4 amigos que estaban cada vez más deslumbrados.

De pronto llegaron.

-Dónde llegamos?- se preguntaron los amigos.

Era un espacio vacío, blanco, brillante, agradable, luminoso, clarito, bien clarito, espacioso, muuuuy infinito. Pero no había nada. Nada. Miraron alrededor….puro silencio. Nada de nada. Así que se pusieron a jugar.

Uno de ellos quiso ser el rey, otro quiso ser un soldado.

-Yo seré el hombre sabio- dijo otro

-Y yo seré el niño del tambor mágico- dijo el cuarto niño.

-Como el Rey que soy…- comenzó el niño Rey levantando la voz con vehemencia y solemnidad. Los otros niños lo escuchaban con atención. –…si les parece y me lo permiten- continuó –podría organizar este reino. Me haré cargo del bienestar de cada uno de ustedes. Trabajaré sin cesar día y noche para entregar lo mejor de mi- Y haciendo una reverencia ante sus amigos, termina diciendo –Querido Reino estoy a su servicio-.

El resto de los niños asintió con la cabeza, manteniendo la solemnidad del momento.

El niño soldado, desenvainó su espada y la elevó al cielo con fuerza y determinación, diciendo:

-Oh querido Rey, yo lucharé desde el amor, sin dañar protegeré al reino con mi valentía, arrojo y convicción. Todos pueden estar tranquilos que mi espada protectora cuidará de cada uno.

El resto de los niños escuchaba con respeto y nuevamente manteniendo la solemnidad del momento, asintieron con la cabeza.

El niño sabio prefirió guardar silencio, tenía muchas cosas que decir, pero prefirió que ese espacio blanco quedara sembrado de las bellas palabras de sus amigos. Y se pusieron a jugar. Jugaron durante mucho rato. Jugaban al Reino del Más allá. Efectivamente el Rey entregó todo en favor de la felicidad del reino. El niño soldado destruyó todo lo que no servía. El niño sabio los guiaba para que recordaran siempre estos propósitos y de vez en cuando, cuando los pillaba distraídos, les hacía cosquillas para que estuvieran siempre contentos y alertas! Jajajaja A veces les hacía un ataque de cosquillas largo, largo, no quería parar de hacerles cosquillas! Jajajaja terminaban todos riendo. Y el niño del tambor tocaba su música de fondo, para que sus amigos bailaran un poco de vez en cuando.

De pronto se hizo hora de volver. Había pasado mucho rato. Pero los niños ya sabían que aquí en este lugar el tiempo no transcurría, sino que era todo el rato el mismo momento.

Comenzaron a trepar de vuelta y nuevamente comenzó a sonar la melodía de teclas de colores. La música envolvió el lugar y los colores empezaron a aparecer y desaparecer, muy brillantes, iluminando las sonrientes caritas de los niños. De pronto el niño sabio notó que de las teclas luminosas se desprendían semillas. Eran las semillas del árbol, luminosas bolitas de colores que el árbol dejaba caer en su mano cuando el niño acariciaba una tecla. Los demás niños lo imitaron y maravillados tomaron cada uno un puñadito. Las miraban en sus manos, brillaban y cambiaban de color. No tenían un color fijo.

-Su cualidad es que uno les dará el color con el que brotarán, según lo que cada uno sienta en su corazón cuando las plante- explicó el niño sabio. Ni siquiera él sabía cómo sabía aquello, sólo sentía que era así.

Los niños comenzaron a guardar en sus bolsillos las semillas que el árbol les regalaba. Sus bolsillos resplandecían de luces de colores, eran las semillas, brillaban como si estuvieran vivas.

Y continuaba la música que nacía de las teclas de piano-árbol. Y continuaban las luces de colores anunciando el paso de los niños que jugaban, trepaban y bajaban nuevamente a la Tierra. De pronto apareció el cielo azul. “Ya estamos llegando”, pensaban los niños con toda calma. Ya estaban entre las nubes, el cielo era azul otra vez y los volvía a iluminar el Sol.

El Sol continuaba en lo alto, justo encima de ellos.

-El Sol sigue haciendo equilibrio con nosotros!- dijo uno de los niños, sintiendo que los rayitos de Sol los sostenían. Así que los niños se atrevieron a continuar caminando sobre el tronco, haciendo equilibrio, sin afirmarse. Y les resultó espléndido!

Había una línea de luz vertical que llegaba a la cabeza de los niños y dividía justo la derecha y la izquierda en ellos. Era una luz exacta de un lado y del otro, que los sostenía como si estuvieran colgando de la cabeza. El rayo solar envolvía de luz los cuerpitos de los niños, desde la cabeza a los pies, llenándolos con su luz de amor, transmitiendo una luz dorada a ambos lados de ellos. Sus cuerpitos brillaban como si fueran un diamante luminoso. Hasta ellos mismos veían cómo resplandecían. Les daba risa tanta luz! Era como si hubiera una línea vertical desde el Sol de todos los Soles, pasando por el Sol Cósmico, el Sol Central hasta llegar al Sol Planetario (nuestro Sol) y de allí a los niños, en una línea perfecta. Los niños mantenían un equilibrio sin igual, disfrutaban este caminar con confianza, seguridad y destreza por el tronco. Eran unos verdaderos expertos.

Ya estaban llegando a la Tierra, ya se veían las ciudades y los arbolitos. Se empezaba a divisar la casa y el patio del niño. De pronto, al ir bajando, con el movimiento constante que significaba caminar equilibradamente por el árbol hacia abajo, al niño del tambor se le cayeron unas semillas de su bolsillo. Caían y caían las semillas. Bajaban por ese espacio entre el cielo y la tierra. El niño del tambor las miraba con tristeza mientras caían a la Tierra. Se puso apenado al perderlas y un poco enojado.

-Ahora caerán en cualquier lugar- dijo el niño. -Yo quería plantarlas en dónde yo quisiera- explicaba el niño con tono ofuscado.

La Luna que miraba a los niños desde el cielo azul, le explicó al niño del tambor que a veces uno decide dónde plantar las semillas de colores de luz y a veces no, pues hay semillas que tienen su propia voluntad y debe respetarse.

-A veces uno sólo lleva las semillas a la Tierra- les explicaba la Luna a los niños -y son ellas quienes deciden dónde plantarse. En esas ocasiones uno sólo debe confiar en que las semillas saben dónde caer. Porque en verdad saben dónde caer.

El niño del tambor compendió y sus amigos también. Entonces supo que las semillas no se habían caído, sino se habían lanzado para volar a su destino. “Suerte semillitas”, sintió el niño en su corazón.

Casi no se dieron cuenta cuando ya habían llegado. Ya estaban en la parte de abajo del árbol, caminando sobre el tronco entre las ramas con hojas. Volvieron a columpiarse en los troncos horizontales y a trepar por los verticales, colgando como koalas y perezosos, lanzándose hojas amarillas de otoño, como si fueran lluvia! Reían y reían.

Apenas tocaron el suelo nuevamente, cada uno corrió feliz a guardar las semillas en un lugar protegido pues sabían que las tenían que plantar llegado el invierno.

 

FIN

 

Constanza Berríos Guzmán

Psicóloga

 

 

 

 

 

 

 

Luna llena de Piscis: «El niño y sus amigos marinos»

Luna llena de Piscis: «El niño y sus amigos marinos»

Había una vez un niño que andaba de vacaciones en la playa. Le encantaba el mar y le encantaba bañarse, generalmente se bañaba hartas veces y harto rato. De hecho esta era la tercera vez que se bañaba en el día. El día estaba hermoso, había un sol radiante que hacía que el cielo estuviera azul azul y que el mar estuviera azul azul también. No había ni una sola nube. Las gaviotas cantaban y volaban por ahí cerca, con los pilpilenes y los zarapitos; juntos almorzaban pulguitas de mar que sacaban con su pico de la arena. El agua estaba helada, muy helada, así es el océano pacifico en el sur de América, con viento tan frio en la orilla del mar que a veces dan ganas de ponerse parka y el agua del mar es tan fría que al meterse, a veces duelen los huesos de tan fría que está, pero es emocionante, con olas grandes que suenan fuerte y con un olorcito a mar como olor a mariscos o algas.

Justo ese día habían olas grandes que, por su sonido, hacían que uno tuviera que hablar más fuerte de lo normal. El sol brillaba en el fondo del mar como chispitas de luz bailarinas sobre la superficie del agua. El Sol también brillaba en las olas, en la curva que se hace en la ola que está por reventar. Ahora el niño se iba a bañar con su mamá, su hermano y sus tías. Aun iban por la orilla de la playa, con los pies en el agua, cuando de pronto, se cruza ante ellos un cangrejito pequeño, parecía un cangrejito bebé. Se detuvieron a mirarlo con ternura, lo saludaron y siguieron su camino al agua. Pero el niño notó que el cangrejito iba llorando así que se devolvió a preguntarle qué le pasaba.

-Es que estoy muy asustado porque casi me pisan- le explicó el cangrejito entre sollozos -además con el susto me desorienté y ahora estoy perdido.

-Yo te ayudare amiguito- le dijo el niño.

Se puso los lentes de natación que llevaba afirmados en la frente y metió la cabeza al agua para averiguar algo que pudiera orientar a su amigo. Aparecieron dos pececitos quienes, luego de enterarse de la situación le dijeron al niño saber dónde vivía la familia cangrejo.

-Nosotros podemos guiar al cangrejito- ofrecieron los pececitos -y si tú quieres también nos puedes acompañar.

 

Al niño le encantó la idea, nunca había estado dentro del océano, o si es que había estado cuando aún no era humano, al menos no lo recordaba.

-Sí, quiero ir!- respondió el niño. Y como el niño era amigo de la Luna y ese dia habia luna llena, él sabía que cosas mágicas podían ocurrir. Asi que dejó que los pececitos lo tomaran de la mano y dulcemente lo hicieran entrar en el agua. De a poco, se sumergió profundo junto a sus nuevos amigos.

-Si respiras con el corazón no te ahogarás- le recomendaron los pececitos con amor y cuidado.

-Respirar con el corazón? Cómo es eso?- pensó el niño.

-Es justo así- le respondieron los pececitos (también en su mente) -justamente como lo estás haciendo, con confianza y alegría.-

-Ah! facilito!- pensó el niño.

Y partieron a explorar.

-Vamos cangrejito! te llevaremos de vuelta a tu casa- le dijo el niño, entregándole calma a su amiguito -confía que estos pececitos nos ayudarán, ellos saben dónde vives.

-Para saber cualquier cosa, debemos sentirlo también- explicaron ambos peces- aquí en el mar, al sentir profundamente con nuestro corazón, podemos saber todo lo que queramos.

El niño los miró con sorpresa y perplejidad, mmm no entendía del todo. Así que los pececitos continuaron explicándole.

-Aquí en el agua todo está conectado- siguieron los pececitos -todo lo que sentimos se transmite por el agua. Cuando los pulpos están contentos o cuando bailan las sardinas, todos sentimos su alegría. O cuando los tiburones se enorgullecen por los nacimientos de tiburoncitos bebés, los corales sueltan sus huevitos o cuando las tortugas marinas logran llegar a su destino, todos sentimos la felicidad que cada uno va transmitiendo al agua. Por eso somos muy cuidadosos con lo que sentimos y entregamos al agua porque sabemos qué es lo que todos sentirán. El agua es el ambiente de todos. Aquí en el mar sabemos que entre todos creamos el mundo en el que vivimos así que todos contribuimos a tener un ambiente contento para los demás. Por eso a las ballenas les gusta cantar y a los delfines les gusta saltar y jugar.

Al niño le encanto ese modo de vivir, unidos. Cuidando todos de todos, unos a otros, preocupándose de estar tranquilitos y contentos para entregar alegría y amor a los demás.

-Pero esto no debe ser tan distinto para nosotros que vivimos en el aire- reflexionó el niño, pensando en los humanos, animales, árboles y plantitas con los que compartimos el aire.

-Claro- asintieron los pececitos. En el aire es lo mismo. Ustedes también están conectados, unidos por el aire, sólo que el aire se nota menos que el agua.

Estaban en eso cuando aparecieron familias de delfines, eran muchos, nadando rápido y ágilmente. Felices! Venían contentos. Parece que sólo se acercaron a saludar. Se dieron 4 vueltas, alrededor de ellos, 3 veces. Eran como 20 delfines con actitud traviesa, nadaban muy cerca del niño, de los 2 pececitos  y del amigo cangrejito que ya se encontraba más tranquilo y también estaba disfrutando con este espectáculo. Los delfines tenían un nado sincronizado, como si fueran un coro en el agua. Nadaban alrededor del grupo de amigos, de abajo hasta arriba, rodeándolos en espiral, giraban, hacían figuras y se reían. Cuando llegaban a la superficie, saltaban alto, caían lejos con un piquero perfecto y volvían a sumergirse profundo para empezar a subir en un nuevo espiral sincronizado, los 20 delfines en un juguetón coro de mar, contorsionándose con piruetas que giraban sincronizadas y alegres, hasta que de a poco fueron alejándose para ir a jugar a otro lugar.

-Ellos son los bromistas del océano- le contaba uno de los peces al niño -siempre andan divirtiéndose y jugando con quien se cruce por su camino. Al niño le encantaron los delfines, se sentía que él era un poco como ellos también.

El mar era tranquilo y silencioso, a medida que entraban más al fondo, el silencio aparecía más y más. Quedaba atrás el ruido de las olas al reventar y empezaba una calma suave y tranquila, se escuchaban sólo burbujitas.  Suaves movimientos que entregaban pequeños sonidos que no alcanzaban a romper el inmenso silencio del fondo marino.

A lo lejos, de pronto se escucha un canto. Y otro más. Y otro. El canto se acercaba.

-Son las ballenas- le dice el otro pez al niño, cuando éste los miró con desconcierto.

-Veremos ballenas?- preguntó el niño con entusiasmo.

-No sabemos si aparecerán a saludar, pero siempre se escuchan- explicaron los peces. Las ballenas deben estar lejos, muy lejos. El sonido viaja por el agua muy rápido. Ellas inundan el mar con sus cantos.

El niño ya había comprendido el lenguaje del mar, era lo que le había explicado su amiga Luna hace mucho tiempo. Asi que sintió en su corazón con muchas ganas querer saludar a las ballenas y envió este silencioso mensaje a través del agua. “Sé que las ballenas escucharán lo que les estoy diciendo”, pensó con confianza, pues su mente ahora estaba dispuesta a reproducir todo lo que su corazón quisiera.

-Amigo!- lo interrumpieron los peces -debemos sentir profundamente para que nuestro corazón nos guíe a la casa de cangrejito-.

-Sííí, por supuesto- respondió el niño que, con tanta emoción ya lo había olvidado.

-Cómo sabremos hacia dónde ir?- preguntó el niño a los pececitos amigos.

-Sólo nada con confianza, sabiendo que vamos rumbo hacia allá- respondieron ellos.

-Ok- respondió el niño, sabiendo que llegarían a destino. Y se puso a nadar con toda la fe.

Y como si supieran el camino, nadaron con decisión los 4 amigos hacia la nada, dejándose llevar por donde iban sintiendo que debían nadar, perdiéndose en el silencio del agua submarina. Iban tranquilos y con confianza, como si hubieran ido mil veces a la casa del cangrejito. Los 4 con la firme convicción de sentir que era el camino correcto.

-Aquí es!!- grito de pronto el cangrejito.

Ya habían llegado. Los papás del cangrejito estaban preocupados, no sólo porque su hijo no aparecía hace rato, sino porque ya no podían salir a explorar a la arena como siempre. Les había ocurrido a muchos de ellos que, en la arena, casi los pisaron los humanos bañistas que ahora estaban de vacaciones y la orilla de la playa estaba llena de ellos.

-Y nosotros tenemos nuestra comida allá en la orilla de la playa- le contaba el papá cangrejo al niño y a los 2 peces –En la arena están las pulguitas de mar y las algas que son nuestro alimento. No sabemos qué hacer.

El niño no lo pensó dos veces y enseguida ofreció su ayuda.

-Hay horarios en que las personas suelen bañarse- explicó el niño, empezando a elaborar el plan –se bañan en la mañana y en la tarde. Haremos lo siguiente. Yo vendré a avisarles cuando las personas empiecen a bañarse en la mañana y luego cuando dejen de bañarse para ir a sus casas a almorzar. Luego volveré en la tarde y les avisaré cuando vuelva el horario de baño de la tarde y luego cuando ya no se bañen más. Así, ustedes podrán saber cuándo salir a comer, sin peligros de ser pisados.

A los cangrejos les pareció una idea buenísima, excepto por el niño. Porque él iba a tener que dedicar sus vacaciones, todo el día y todos los días a estar pendiente de dar estas noticias a la familia cangreja.

-Amigo- le dijo uno de los pececitos –a ti te gusta salir a andar en bicicleta en la mañana e ir a la plaza en la tarde, te perderías esas actividades que tanto te gusta hacer-.

-Piensa que estás de vacaciones, y querías venir a la playa justamente para hacer esas cosas –le dijo el otro pececito.

Sí, los peces tenían razón, reflexionó el niño. Eran sus actividades preferidas del verano, andar en bicicleta y jugar con sus amigos en la plaza “mmm qué podría hacer?”, pensaba el niño. Hizo silencio por un momento y sintió su corazón. Sí, quería ayudar a la familia cangreja. Aunque eso significara dejar de hacer esas actividades, pues no había otro modo de ayudar.

-Sí es  verdad- dijo el niño -los pececitos tienen razón, pero de todos modos quiero hacer el trabajo- dijo con convicción. -Quiero ayudarlos y esto es lo más importante-.

-Pero no es un sacrificio muy grande para ti amiguito?- preguntó la mamá cangreja.

-La verdad es que sí lo es- dijo el niño, con un poco de dificultad, sabiendo que algunos días no le iba resultar fácil, pero con la misma convicción. –si quiero ayudarlos, debo hacerlo de ese modo-.

-Este niño es como nuestro salvador!- dijo la mamá cangreja con alegría y gratitud –ahora que tú nos avisarás, podremos salir a alimentarnos sin miedo a que no nos vean y nos pisen.

El niño estaba convencido, nadie lo hizo cambiar de opinión. Se convenció porque al pensar en cumplir este plan, se sentía tan contento, con su pechito tan alegre que eso le entregaba seguridad de su decisión. Su corazón saltaba de alegría, por lo que comprendió al instante que era eso lo que debía hacer.

-Sí, lo haré!- dijo el niño entusiasmado –yo les iré avisando día a día en la mañana y en la tarde, durante todos los días que duren mis vacaciones. Ese será mi trabajo, será mi oficio de las vacaciones!-

-Pero es un oficio de mucho sacrificio- dijo el papá cangrejo.

-Eso rima!!-dijo el niño y todos se echaron a reír!

El niño ya se había dado cuenta que cuando uno está entusiasmado con lo que hace, ya no hay sacrificio porque el mismo trabajo lo pone contento. Y ya había pensado que cuando le resultara difícil cumplir con la tarea que se había propuesto, tendría que elegir hacer la tarea disfrutando, pasarlo bien haciéndola. Esto ya lo había practicado antes, así que sabía que le volvería a resultar.

Estaban en eso cuando de pronto aparecieron las ballenas!! Eran gigantes, muy gigantes, varias grandes  y dos ballenatos, ballenas bebés. Su movimiento era lento y tranquilo. Estaban llenas de burbujas a su alrededor y se movían en un calmo silencio, salvo por sus cantos. Era como si les hubieran ido a cantar a ellos.

-Sí, te vinimos a cantar a ti-le dijo una de las ballenas al niño –escuchamos que nos llamaste con tu corazón–le dijo una ballena mamá.

El niño se alegró y les dio las gracias.

-Gracias a ti por ayudar a los cangrejos. Si los ayudas a ellos, nos ayudas a todos. Ayudas a todo el mar –le explicó con suavidad la ballena mamá.

Eso puso muy contento al niño. No se había dado cuenta del alcance de su labor. Ahora le dieron más ganas aún de realizar ese trabajo.

Y así, lo hizo, con un compromiso sin igual. Todos los días, en la mañana y en la tarde, durante todos los días de sus vacaciones, el niño fue a avisarle a la familia cangreja los horarios en que ya podían salir a comer. Funcionó perfecto. Y finalmente el niño pudo organizarse para, de todos modos, salir a jugar a la plaza y a andar en bicicleta el resto de los ratos libres que tenía. Sí, no era lo mismo. Pero su corazón estaba tan feliz que sentía que todo valía la pena.

Las ballenas siguieron cantando y nadando hacia otros lugares del mar. Sin embargo, sus cantos se seguían escuchando por mucho rato más. El niño se dio cuenta que ya era hora de volver. Se despidió de su amigo cangrejito, delos papás cangrejo y de sus nuevos amigos los dos pececitos.

-Te acompañamos amigo hasta la orilla?- le ofrecieron los peces.

-No es necesario- respondió el niño, quien ya había comprendido esto de dejarse guiar por lo que siente en el corazón –Usaré mi corazón como brújula- les dijo el niño riéndose. Y los pececitos confiaron en aquello.

-Vuelve cuando quieras amigo!!- le gritaron los peces desde lejos.

Cuando el niño llegó a la orilla, su mamá, su hermano y sus tías aún no se metían al agua. Todavía tenían el agua hasta el nivel de los pies. El niño se dio cuenta que el tiempo no había transcurrido mientras él estuvo dentro del mar.

-Por qué estás todo mojado?- le preguntó la mamá

-Porque andaba dando una vuelta en el fondo marino- le explicó el niño a su mamá y ambos se echaron a reír!.

FIN

Constanza Berríos Guzmán

Psicóloga

 

 

 

 

 

 

 

Los Cuentos Semilla

Los Cuentos Semilla

                       «Cada uno de nosotros tenemos semillas de comprensión y compasión. Si tocamos nuestras semillas sanas, las ayudamos a crecer cada día. Con comprensión y compasión podemos sanar las heridas tanto de nuestro corazón como del mundo»

                                                                                      Thich Nhat Hanh

 

Labrando la tierra que hay en mí.

Los cuentos Semilla surgen de una experiencia personal.

Por parte de un grupo de servidores del mundo nace la atención, el intento ( pasar por el corazón) y la intención de planificar un viaje al cuerno de África.

Cuando llegamos a «Flor Nueva» (Adis Abeba) la capital de Etiopía, el grupo de peregrinos se transforma en un tres . Unos se quedan en Adis Abeba, otros toman el rumbo del sur hacia  la ciudad de Zway y otros van dirección al norte . Cada cual se entrega a la tarea, sin expectativas sintiendo la mirada grupal como un todo.

Mi misión como maestra fue buscar relatos, mitos e historias que aún se transmitieran por vía oral y lo que encontré  fueron miradas de ojos profundos que contaban historias de una tierra que gime, que duele, se retuerce y se cuartea. Una tierra que huele a polvo, a huesos sin carne a olvido y destierro.

Al tercer día viviendo en tierras etíopes, llegó al dispensario de la misión de la orden de los salesianos de la ciudad de Zway, un niño de diez años llamado Baruna. -Vengo porque me he enterado que sois médicos del alma y necesito vuestra ayuda. Su relato nos conmovió y la piel del grupo se impregno del aroma de la «Flor Nueva».

Supimos, para luego abandonarnos a la vida viviéndola, como hacen los niños.

A medida que pasaban los días por esas tierras africanas mi tierra en barbecho se iba ablandando, se esponjaba y se nutría de comprensión y compasión.

Llegué a Madrid, a mi hogar y allí comencé a escribir de una forma automática el cuento de – Baruna, el guerrero Oromo.

De la misma manera pinté con la técnica de pastel una a una las imágenes del  bello relato que cuenta como un niño etíope, que vive en una pequeña aldea, transforma el dolor de la pérdida de su padre en esperanza.

Es una invitación a sanar nuestro pasado para poder tomar el presente con conciencia, amor y libertad.

Había tocado mis semillas sanas y me comprometí a qué crecieran cada día.

La historia de Baruna , el guerrero Oromo toma el lugar del Padre & Madre de  los demás cuentos.

» Baruna rendido y entregado al amor materno viajó

a través del paisaje interior de su alma.

Allí su voz le habló : mi Madre es como una acacia

que extiende sus ramas hacia el horizonte,

entre la tierra y el cielo,

en un extenso abrazo protegiendo

todo lo que nace bajo su copa.

Invita al encuentro,

da cobijo y consuela al pastor

errante quemado por el padre sol»

 

 

«Tú eres el cielo, y también eres el nido.

 Oh, Tú belleza única, allá en el nido tu amor envuelve al alma con colores, sonidos y fragancias…»

                                                        Rabindranath Tagore

 

Mi Tierra se hace nido

A través de un sueño recibo el mensaje de que haga granero. Durante algún tiempo envuelta en la nube de la confusión me resisto y no recibo. Entro en pausa y me rindo, entonces comprendo y escucho a mi corazón que me cuenta, escribe cuentos semilla.

Recuerdo que mi hijo mayor hizo una bella historia y yo le ayude hacer las ilustraciones. Fui a buscar ese cuadernillo de cartulina color naranja y lo tome entre mis dos manos y lo abrace en mi centro. Ese cuento sería la tierra de inspiración para hacer el nido. Ya tenia protagonista, una bella cría de guepardo de nombre Rayo.

Haría una saga y empezaría por el elemento Tierra. Comencé a escribir y hacer las ilustraciones. El amor en el nido envuelve al alma de los cuentos semilla y les otorga colores, sonidos y fragancias.

El primero de la saga lo titulo «Aventuras de Rayo el guepardo, en busca de un amigo». Consta de una Introducción en la que hablo de la intención del proyecto, Curiosidades del guepardo y Cinco capítulos : «El sueño de Rayo», «En busca de un amigo»,  «Ayudarse» , «Coleccionar objetos bellos» y «Prestarse cosas, compartir».

 

«Una mañana de primavera Rayo encuentra al río y el río, largo, ancho y con mucha agua, encuentra a Rayo.

Aprenderé a nadar-dijo Rayo- ¡esta será mi aventura!

Entonces se lanzó al río y batió sus cuatro patas para no hundirse. Este movimiento lo repitió varias veces.

¡Mira lo que estás haciendo!- dijo un cocodrilo, que vive en esas aguas color chocolate….»

 

El segundo cuento de la saga se presenta como «Aventuras de Rayo el guepardo, sentirse protegido. Tiene tres capítulos:» Gratitud a mamá guepardo», «La curiosidad de olfatear» y «Regreso a la manada».

 

«Recuerda que cuando nació a la vida su mamá guepardo olía a leche tibia, olía a pasto seco, amarillo; olía a saliva fresquita, líquida y transparente, sus lametazos peinaban su pelaje, aún sin manchas».

 

Luego llega «Aventuras de Rayo el guepardo, salir al mundo», el tercero de esta saga. En esta ocasión la joven cría hace un viaje con Imamu, su padre. En su lectura encontramos cuatro capítulos: «Gratitud a Imamu, el padre de Rayo», «Viaje al mundo mineral», «El mágico encuentro» y «Las colinas verdes y onduladas».

«Los rayos del sol naciente irrumpen curiosos en  la entrada de la cueva. Acarician y calientan las garras , la cola  y el corazón de Rayo.

  Imamu se acerca lenta y suavemente a una de  las orejas de Rayo y le susurra – hijo despierta, es hora de emprender el camino-«.

 

El  cuarto cuento ira dedicado al hijo, y el quinto y último del elemento Tierra a los hermanos.

 

En el final de cada cuento de aventuras de Rayo el guepardo la Madre Tierra lo atesora en su CORAZÓN.

 

Si quieres salvar conocimientos y hacer que viajen a través del tiempo, confíaselos a los niños.

                                                                      Anciano iniciado bambara

 

Mi nido riega las semillas con agua viva

Con estos relatos nace un proyecto que he llamado Cuentos semilla.

El ser humano nace a la vida portando en su interior la semilla que alberga miles de posibilidades. Somos seres únicos, originales y necesarios para ser parte del Plan Divino en nuestra casa Cósmica, la Tierra.

Son cuentos que invitan al orden interno mostrando arquetipos sanos.

Comienzo con el elemento Tierra y seguiré con el Agua, el Fuego, el Aire y el Eter.

De cada elemento habrá cinco cuentos y todos estarán conectados entre sí  jugando con los recuerdos, la memoria y el tiempo en espiral, como el vuelo del águila que adquiere una visión mas amplia en su ascensión.

Cada cuento en sí mismo posee una identidad individual y también forma parte de un conjunto, son como árboles de un mismo bosque.

Así el alma del cuento, pájaro blanco celeste vuela por encima de las copas de los árboles y se posa y canta y anida y vuelve a emprender el vuelo, en libertad.

A través de estos cuentos recordaremos la importancia de relacionarnos correctamente con los cinco elementos desde nuestro interior hacía el exterior.

Recordar que todo lo que se relaciona se puede sanar.

Restaurar el correcto diálogo entre las tres comunidades: -El reino de la Naturaleza, Los reinos Espirituales y el Hombre.

Los personajes de estos cuentos son la verdadera esperanza de sanar nuestro pasado para vivir un buen presente y crear un futuro basado en la cultura del nosotros.

Personajes que muestran cómo superar las circunstancias adversas de la vida siendo responsables, inclusivos y participativos. 

La enseñanza de estos Cuentos Semilla es una invitación para que los niños aprendan a sentir una forma de vida feliz y positiva.

Su lectura nos muestra cómo ver la vida desde una mirada bella, bondadosa y verdadera.

Son un estímulo cuya dirección apunta al cuidado, al abrazo, al amor incondicional, al nacimiento de uno mismo para el encuentro con el Tú.

Sentir, pensar y actuar una vida en continuo movimiento y saborear la esencia de la existencia.

 

«El amor es una fuerza y una pauta de conexión que está detrás de todo el universo».

                                                                            Teilhard de Chardin

 

«Escuchar cosas buenas, ved cosas buenas y sed buenos. De esta manera todas las tendencias nocivas serán desarraigadas».

                                                                                

                                                                            Sathya Sai

Contemplo, confio y entrego la cosecha

Los Cuentos Semilla han comenzado a tomar vida en varios Centros Escolares como herramientas para favorecer el amor en movimiento.

Llamo a la puerta del colegio donde cursé mis estudios y donde ejercí como maestra durante veinte años . Les conté el proyecto de los Cuentos Semilla y les gustó.

Les ofrezco un taller en donde los niños de 3º de primaria (ocho años) me conozcan como antigua alumna, cómo  escritora e ilustradora .

Hacemos a través de dinámicas de grupo  lecturas vivas, en donde el cuerpo, los sentidos de la vista, el oido y el tacto intervienen para la comprensión y adquisición de imágenes internas bellas, bondadosas y verdaderas.

Cada niñ@ es invitad@  a través de preguntas a expresar sus sentimientos, pensamientos y actitudes ante una situación imaginaria.

Es importante ser capaz de plantear las preguntas correctas que dar las respuestas así los niñ@ desarrollan su propia comprensión a través de la indagación.

A través de Rayo el guepardo y Dientecillos los niñ@ observan un modelo de conducta y tratan de descubrir con mi ayuda qué ejemplo tomar para su propia futura conducta y para qué.

La experiencia fue muy positiva pues este trabajo de comprensión, expresión y discernimiento es fundamental para que los niñ@s vayan aprendiendo a verbalizar sus sentimientos y emociones y ayudar a construir su carácter.

Otra experiencia que he vivido ha sido la invitación de un colegio público » Virgen del Mar»en la provincia de Cadiz.

En esta ocasión pase por todos los cursos, desde infantil, primaria y secundaria.

Adapte los cuentos según las edades y las necesidades.

Utilicé material de apoyo para que el relato cobrara vida en cada uno de ell@s.

 

Lo que vivimos fue precioso pues estaba vivo.

Ahora sigo recibiendo más invitaciones y cómo buena sembradora ofreceré la cosecha para honrarla y entregarla con humildad a la Madre Tierra y al Padre Cielo.

 

Ángeles Lorente Sáinz, Febrero 12 de 2021

Angie Lorente Sáinz , soy eterna aprendiz, hija , nieta y madre. Cuidadora y amiga. Estudie dos magisterios, Ecología Emocional , Pedagogía Sistémica , Manos para sanar y PNL transpersonal con el IPH . Creadora del Proyecto Familia-Raiz -Arte, un espacio Terapéutico , Escritora de Cuentos Semilla y Escuela de Títeres de guante. Soy parte de Un Mundo Mejor y colaboro con otras instituciones de crecimiento personal .

 

 

 

 

 

 

 

El Festival de la Luna Llena de los niños

El Festival de la Luna Llena de los niños

El Festival de la Luna Llena de los Niños es una ceremonia de Luna Llena preparada de manera especial para compartir con los más pequeños, y educarlos en la conciencia de pertenecer a la naturaleza y en la necesidad de sincronizar nuestros ritmos con ella. Nosotros, los seres humanos, también somos naturaleza, nos activamos en el día, descansamos en la noche y nos influyen las estaciones del año. Son los ritmos del Sol, la Luna y los astros, que ordenan nuestro actuar.

Celebrar con los niños el momento de la máxima expresión de la Luna, los invita a sentirse parte de un todo mayor, a reconocer que existen ritmos sanos e inteligentes de los que son parte, y a darse cuenta que la naturaleza no termina en la atmósfera sino continúa infinita hacia el Universo entero. Y lo más importante, los lleva a sentirse pertenecientes a ella.

LA CEREMONIA DE LA LUNA LLENA PARA NIÑOS

Consiste en realizar al modo de cada familia, un pequeño ritual con los niños, celebrando a la Luna con alegría y gratitud, observarla con calma entregando a los niños el espacio para sentirla.

Con los niños, no hay necesidad de explicarles tantas cosas o indicarles qué hacer. Más bien ellos con la magia de su pureza, lo integrarán a partir de observarnos realizar cada acto con conciencia, amor …y disfrutándolo!

Proponemos realizar con los niños el siguiente ritual. Los niños bajo nuestra compañía y guía. Y nosotros, bajo la compañía de nuestra profunda presencia amorosa y en contacto con la realidad luminosa y trascendente.

  • Salir afuera a observar la Luna (sólo un ratito, no duran mucho los niños…
  • Al entrar a la casa tener cositas ricas para comer, compartir y disfrutar.
  • Previamente dejar instaladas velas para que, al entrar, las prendamos y estemos iluminados con luz natural. De este modo creamos una atmósfera especial de ceremonia y recogimiento, y simbólicamente inspiramos el contacto de ellos con su propia luz.
  • Si el clima es propicio, podemos acompañar con una pequeña fogatita.
  • Comiendo cositas ricas leemos el cuento de la Luna Llena del mes.
  • Cantar con ellos una canción que para nosotros como padres contenga algún sentido que queramos entregarles a los niños.
  • Se agradece a la Luna, al Sol, al Universo, a Dios, a la Vida (o como guiemos nuestras creencias) y se les pide, en lenguaje de niños, que iluminen de amor nuestro camino.

 

CEREMONIA LUNA LLENA DE ACUARIO

Las imágenes que se presentan corresponden al último Festival de la Luna Llena de los Niños, durante la Luna Llena de Acuario, 28 enero 2021. Esta ceremonia fue realizada en Chile, en El Tabo, en un balneario playero ubicado en el sector costero de Santiago de Chile.

Fue una invitación abierta a través de carteles y chat de vecinos. Nos reunimos en una plaza abierta, al lado de los juegos infantiles. Llegaron muchos niños con sus padres, abuelos y también participaron algunos adultos que quisieron sumarse a la ceremonia.

Impresionó el silencio de los niños durante la ceremonia, la atención y el interés que pusieron al momento de conversar sobre los ritmos de la naturaleza, asumiéndonos como almitas de luz y amor pertenecientes a ella. Los niños compartían y aportaban sus percepciones sobre la vida…hermoso!

ENTREGA MENSUAL DEL CUENTO DE LA LUNA

Mes a mes haremos entrega del cuento de la Luna Llena correspondiente. Cada cuento contiene metafóricamente, a modo niños, los contenidos astrológicos de la Luna Llena del mes. Para que cada familia pueda leer el cuento durante la Luna Llena o bien, celebrar con sus niños su propio Festival de la Luna Llena!

Estaremos compartiendo este contenido en el Blog y lo difundiremos a través de las Redes sociales del proyecto Un Mundo Mejor.

 

Constanza Berríos Guzmán

Psicóloga

 

 

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