Semillas de Conciencia para Un Mundo Mejor

Caravana al Cerro Chapecoense

Caravana al Cerro Chapecoense

Amanecer sobre montañas de La Unión

«La tormenta de la noche pasada ha terminado esta mañana con una paz dorada”.

Rabindranath Tagore(1)

Una mirada al contexto: Lugares y actores de unidad

El 17 de marzo de 2018, en luna nueva y a tres días del equinoccio de prima-vera, una Caravana de médicos y terapeutas de Viavida (2) y algunos pobladores de la región, sembramos una antena armonizadora (3) en el Cerro Chapecoense. Éste se ubica en La Unión (4), un municipio al oriente del Departamento de Antioquia, Colombia, asentado en un entramado de montañas de los Andes (5 ) antioqueños. En la cima boscosa del cerro llamado hoy Chapecoense y a las 10:45 de la noche de lluvia, niebla y frío del 28 de noviembre de 2016, se estrelló el avión de Lamia (6), vuelo CP2933, a cuatro minutos del Aeropuerto Internacional José María Córdoba del municipio de Rionegro, Antioquia, Colombia.

Foto: Tomada de Internet Cerro Chapecoense

El avión transportaba a Medellín una delegación futbolística del Equipo Chapecoense de Brasil, y comunicadores deportivos, que venía a jugar el partido de ida de la final de la Copa Suramericana 2016, con el Atlético Nacional (7) de Medellín, Colombia. Viajaban 77 personas; trascendieron 71, entre ellos 19 futbolistas. Sobrevivieron seis (8): tres futbolistas, dos integrantes de la tripulación y un periodista. Esta tragedia resonó en todo el mundo, especialmente en el mundo futbolístico.

La Unión, es un pequeño municipio conformado por la unión de territorios de dos pueblos aledaños: La Ceja y El Carmen de Viboral. Anclada a la vera de una vía carreteable, La Unión es nodo conector de una red de localidades y ciudades y se asienta en el sistema montañoso oriental y central de los Andes Antioqueños. Su Cerro Chapecoense, de 2,600 metros de altura, aproximadamente, se eleva en el límite o unión entre La Ceja y La Unión. Es, en este punto de confluencias, donde las naves se preparan para aterrizar.

Chapecó (9), sede del Equipo Chapecoense y lugar de origen de su viaje a Medellín, es un municipio ubicado al sur de Brasil, al suroeste del Estado de Santa Catarina y en el límite o unión entre este Estado y el de Rio Grande Do Sul.

El Club de Fútbol Chapecoense (10), llamado por sus hinchas Chapecó, se fundó en 1973 a partir de la fusión o unión de dos equipos menores. Chapecoense, un equipo humilde y plagado de dificultades económicas, es reconocido y admirado en Brasil por su historia de superación, amor a su camiseta, buena ubicación en lugares de clasificación y obtención de títulos ganando a equipos de élite. Y especialmente, por el esplendor deportivo entre 2014 y 2016 que le había merecido ser actor finalista en la Copa Suramericana 2016, por lo que se dirigía, en su primera actuación internacional, a cumplir el sueño de jugar el partido de ida con el Atlético Nacional de Medellín.

¡Vamos Chapeee!

Palabras con intención y energía poderosa, mantra deportivo con que los hinchas conectan, impulsan y animan a su equipo. Y con ese grito ¡Vamos Chapeee!, El equipo voló sobre la cadena montañosa de los Andes que une siete países suramericanos, alberga poderosos energías telúricas naturales y transporta sus corrientes. Voló desde Santa Cruz de La Sierra en los Andes Bolivianos hasta el Cerro Chapecoence en los Andes Colombianos, donde el avión se estrelló en su cima y se deslizó abriendo entre el bosque un sendero sembrado de destrozos y despojos, y donde El Equipo Chapecó jugó la gran final de su último partido.

Fotos: Tomadas de Internet

En este sendero y momento elegido por sus almas trascendieron, no murieron. “La muerte no existe como nosotros la pensamos (11)”; muere el cuerpo físico, El Alma es eterna. En este Sendero nos dieron un mensaje: ¡Vamos, UNIDAD!

«Somos viajeros eternos que han encontrado un refugio temporal en esta vida y en este cuerpo”(12.)

Sogyal Rimpoché.

La trascendencia de este Grupo de Almas en el Cerro Chapecoense, un lugar de confluencias energéticas, permitiría inferir que se activó allí un punto de poder resonante a elevada frecuencia. Y es que desde el instante de la tragedia este lugar generó atracción humana y despertó sentimientos compasivos de solidaridad y unión, expresados inicialmente en un humilde campesino y su joven hijo, que dormían en un cambuche cercano. Ellos ayudaron a los sobrevivientes, guiaron y apoyaron a los grupos de socorro y gubernamentales de los pueblos circundantes y de la ciudad de Medellín.

Campesino Miguel Ángel Ramírez. Dormía en este cambuche, con su hijo John Alexis, cerca del Cerro.

Este sentimiento compasivo de solidaridad y unión se expandió como espiral desde La Unión a Chapecó, desde Colombia a Brasil y desde éstos a otros pueblos y naciones de la tierra. Igualmente, desde el Club Atlético Nacional de Medellín al mundo futbolístico. Desde entonces este lugar de “uniones”, este nodo de confluencias energéticas, este lugar de trascendencia, atrae peregrinos, romerías, caravanas, porque lo sienten, lo perciben y lo reverencian como un lugar sagrado (13).

Siembra de antena armonizadora: Ofrenda de una ceremonia

La antena que sembramos en el Cerro Chapecoense, viajó desde España y recorrió, con la Caravana Maya 2017 realizada por AIS (14), lugares sagrados de la Península de Yucatán en un momento de activación de los fuegos, las aguas y los aires en la Tierra Mexicana- terremoto y huracanes, septiembre de 2017-.

Estuvo en el lugar sagrado de Tikal en Guatemala y se posó en Colombia, hasta su siembra, en un bosque cercano al Cerro mencionado. Sentimos que viajó y palpitó calladamente uniendo, guardando energías de ceremonias y lugares que sintetizó y ancló en el Cerro Chapecoense y su sendero para amplificar sus energías y potencializar más su propósito divino.

Huellas de la tragedia

Llegamos al Cerro Chapecoense guiados por el campesino Miguel Ángel Ramírez testigo histórico de la tragedia allí.

Médico, médicas, terapeutas, vecinos

 

Con espíritu de reverencia y compasión y en el punto medio del sendero boscoso, iniciamos la ceremonia orientados por el Dr. Jorge Montoya Posada, quien con fina sensibilidad e intuición simbolizó este punto como El Presente; donde el avión impacta como El Pasado y el punto final de su huella simbolizó El Futuro. Pues la esencia de la ayuda espiritual, especialmente para los sobrevivientes, familiares y amigos de los que partieron es:

“Traer el pasado de dolor y trascendencia como aprendizaje al presente, proyectarlo hacia el futuro con esperanza y claro propósito. Y desde ese futuro regresar al presente transformando, cambiando el pasado sufrimiento”.

 

El Pasado: Punto inicial, el impacto

El Futuro: Huella final.

El Presente: Punto medio del sendero, lugar de la ceremonia.

En una atmósfera de sensibilidad ante la transición y el sufrimiento vivido en ese Cerro, reflexionamos sobre la muerte como parte del proceso natural de nuestra vida física, finita. Sobre la certeza absoluta que moriremos y la incertidumbre de cuándo y cómo. Sobre ser conscientes y agradecer el milagro de vivir el instante; vivirlo con alegría y aprender con humildad en cada una de las experiencias elegidas por El Alma. Creer, profundamente, que la muerte no existe, que cuando hay daño irreversible del cuerpo físico El Alma trasciende, regresa al Hogar del Padre a continuar aprendiendo en otras dimensiones. Muere el cuerpo físico, el Alma, la consciencia, no se diluye porque es Eterna. Reflexionamos sobre esta partida temporal, porque vida y muerte es un proceso de ida y vuelta para aprender.

“Aquellos que nos han dejado no están ausentes sino invisibles. Tienen sus ojos llenos de gloria, fijos en los nuestros llenos de lágrimas”

San Agustín

Y como los que trascendieron no han muerto, allí donde estén siempre podremos sentir una conexión viva con ellos. “El cuidado, el acompañamiento espiritual a los moribundos, la ayuda a los que trascienden, a sus familiares y amigos, es un servicio compasivo”(15) y es un medio de comunicación con los que partieron. Este es el sentido espiritual y cultural de las ceremonias, ritos, oraciones y ofrendas que se realizan. Y nunca es tarde para hacerlo, más cuando sin esperarlo trasciende un grupo de 71 personas en este lugar.

Conscientes de lo anterior, acompañados por el canto de un ave, conectados a la LUZ mediante el trígono de radiación, invocamos la compañía y protección de los Seres de LUZ y nos unimos a los sanadores mundiales. Y con pureza de móvil y unidos por el amor compasivo en un corazón resonante, el más precioso de los sitios sagrados, acogimos en él a los que allí trascendieron y como Alma Una les ofrendamos el ritual de Restitución. Para ayudarles a transmutar y a transferir su consciencia, sin confusión, a la dimensión que corresponde a sus nuevos aprendizajes. Para ayudar a sus almas en su ascenso sereno y claro a la reunión con su Ser Superior, para que su luz se una a la LUZ. Y para ayudar a sus familiares, amigos y sobrevivientes a comprender el sentido de esta partida y así, transformar su dolor.

Ritual de Restitución

Acompañados nuevamente por el canto de un ave, en este lugar sagrado de uniones, de trascendencia, y en el punto del sendero simbolizado como El Presente, sembramos la antena armonizadora en la raíz de una pequeña planta re- nacida (16) después de la tragedia.

 

 

 

Siembran: Diana Vargas, Miguel Ángel Martínez, Patricia EchavarríaAfirmamos con fe, que la antena plantada en este lugar sagrado reciba, grabe y transmita nuestras intenciones compasivas y las de todos los que llegan a reverenciar este lugar. Que estas intenciones y bendiciones – decires benevolentes – que viajan por los hilos de la red cristalina del planeta y que resuenan armoniosamente con otras antenas sembradas en sitios sagrados del mundo, se amplifiquen y lleguen a los familiares, amigos y sobrevivientes del Equipo Chapecó.

Afirmamos con fe, que les ayuden a transformar la experiencia del duelo en aprendizajes y que estos sean Luz de Sabiduría que les inspiren elevados propósitos y les infundan esperanza para crear su futuro. Y que desde esa imagen de futuro creado puedan regresar al presente y avanzar con fortaleza, gratitud y alegría, transformando así el sufrimiento pasado.

 

Nunca olvidaremos, pero podremos sentir y tener paz.

Todos somos Uno. Somos Una Familia Humana

En ritual de siembra de la antena armonizadora

Afirmamos también, que la antena contribuya a restaurar y a re – calibrar con intenciones y acciones compasivas, la red cristalina – etérica- que registra, guarda y transmite la memoria de la experiencia humana en la tierra. Porque esta red tiene roto su tejido en lugares donde la humanidad ha dejado y deja huellas oscuras producidas por hechos y pensamientos de muy baja consciencia. Afirmamos entonces, que por su geometría sagrada restaurada fluyan nuestras intenciones de amor, compasión y gratitud para toda la humanidad, la tierra y todos los seres. Y que viaje y llegue a todos, especialmente al mundo del fútbol, el deporte de mayor resonancia mundial, el mensaje de los 71 que trascendieron en el Cerro Chapecoense: ¡Vamos, Unidad! Com-Unión, Unidad en la diferencia.

Cerramos y sellamos la ceremonia cantando las notas del mantra OM NAMO NARYA NAYA, que es el tono o sonido activador de las antenas armonizadoras. Este sonido resuena con la frecuencia del agua – cristal, o la LUZ que pulsa calladamente en el corazón de ellas.

Finalmente, ascendimos en sagrado silencio y en paz a la cima del Cerro, El Pasado, escuchando el canto de un ave que lo hizo siete veces, durante nuestra ceremonia.

Todos, en ascenso

Allí, sentimos, contemplamos y descendimos por otro sendero, el de la vida, para continuar en unidad y con humildad, alegría y gratitud “en servicio, meditación y estudio”.

Para ver el lugar de la Antena sembrada, pincha aquí.

 


Notas y referencias bibliográficas

1 Elizabeth Kubler Ross. Sobre la Muerte y los moribundos. Grijalbo, Barcelona, 1993.

2 www.viavida.org.co

3 www.unmundomejor.life.

4 www.launion-antioquia.gov.co/

5. Andes. Cadena montañosa de Sudamérica. Se extiende casi paralela a la costa del Pacífico, desde Cabo de Hornos hasta proximidades de Panamá. Es uno de los sistemas montañosos más grandes y altos del mundo.

6. Informe Aero Civil de Colombia. 27 de Abril de 2018. Publicado en Diario El Colombiano, Medellín. …“entre los factores… se destacan deficiencias latentes de la empresa LaMia relacionadas con incumplimiento de políticas de combustible, falta de supervisión y control operacional y ausencia de llamados oportunos (tardía declaratoria) de “prioridad” y “emergencia” por parte de la tripulación cuando era inminente que se estaba agotando el combustible, lo que ocasionó una demora en la aproximación del avión a la pista de Rionegro’”… “ni la empresa ni la tripulación, aunque eran conscientes de la escasa cantidad de gasolina para terminar el vuelo en Rionegro, no tomaron la decisión de aterrizar en otro aeropuerto en ruta para reabastecer……”.

7. https://www.atlnacional.com.co/?pre=opr

8. Sobrevivientes: Futbolistas Jackson, Alan Ruschel y Helio Neto, Azafata, Ximena Suarez, Periodista, Rafael Henzel. Técnico de aviación, Erwin Tumuri.

9. https://es.wikipedia.org/wiki/Chapeco

10 https://es.wikipedia.org/wiki/Associação_Chapecoense_de_Futebol
11 Elizabeth Kubler Ross. La muerte, un amanecer.
12 Sogyal Rimpoché. Libro Tibetano de la Vida y de la Muerte. La Impermanencia. Urano, S.A., Barcelona, 2006.
13 Lugares Sagrados. Texto original en inglés: www.Earth-Keeper.com, Tyberonn@earth-keeper.com. Traducción: Gloria Helena Restrepo C. Publicado en blog: Trabajadores de la luz.
Fragmento:….” Un nodo de poder es un campo energético, en un área terrestre, que resuena a una elevada frecuencia, originándose de una fuente geológica o telúrica…. y está conectado con la rejilla cristalina…. Un nodo de poder es la base fundamental de un sitio sagrado, pero no constituye necesariamente un sitio sagrado…. La humanidad puede energizar y convertir los nodos de poder en sitios sagrados….
Tyberonn agrupa los sitios sagrados en cinco categorías:
Energías telúricas naturales: depósitos minerales como oro, cuarzos y diamantes, montañas, ríos, océanos, volcanes, ríos y arroyos.
Construcciones hechas por el hombre: Pirámides y catedrales construidas con Arquitectura Geométrica Sagrada.
Puntos de Rejilla: Puntos de Alineación Cósmica y de Rejilla
Plantas Sagradas Vivas: campos creados por los robles, las secoyas y poderosos sistemas de vida vegetal. Sitios con Huella Humana: Tales como las Tumbas de Grandes Líderes o Sitios confluyentes de Eventos Históricos o Religiosos…..”.

14 AIS: Asociación Internacional de Sintergetica. www.sintergetica.org
15 Sogyal Rimpoche. Libro Tibetano de la vida y de la muerte. Ayudar después de la muerte. Urano, S.A.
Barcelona, 2006.
16 Re nacer. A un año largo de la tragedia los supervivientes, según sus entrevistas en medios periodísticos consultados: … “intentan rehacerse haciendo cosas a las que antes no le daban importancia. Sienten que el accidente les cambio la vida. Dice la azafata Ximena Suarez: A los sobrevivientes los considero como hermanos, porque ese mismo día volvimos a nacer, somos un milagro y tenemos que dar testimonio para ayudar a otras personas; creo que ese es uno de los propósitos por lo que nos hemos quedado aquí nosotros seis.

 

Amor y Sabiduría

Amor y Sabiduría

«Cualquiera que sea vuestra edad, esforzaos por ser niños que confían, que se alegran por la menor cosa, que se olvidan rápidamente de las vejaciones y los fracasos, niños con un corazón constantemente dispuesto a amar. Así nunca envejeceréis.

Si la Inteligencia cósmica hace necesariamente pasar al hombre de la infancia a la vejez, es porque la ancianidad también aporta cosas muy buenas. Simbólicamente, podemos decir que la infancia y la vejez se corresponden con las dos principales virtudes que tenemos que desarrollar: el niño representa el amor que quiere actuar y manifestar todas las posibilidades de la vida; el anciano representa la sabiduría que analiza y extrae conclusiones de todas sus experiencias. El niño y el anciano, el amor y la sabiduría, es preciso que ambos aprendan a caminar juntos: el amor en el corazón y la sabiduría en el intelecto. El corazón debe permanecer eternamente joven, y el intelecto llegar a ser muy anciano.»

Omraam Mikhaël Aïvanhov (1900-86), «Pensamientos cotidianos»,

REFLEXIONES SOBRE VICTIMAS Y PERPETRADORES

REFLEXIONES SOBRE VICTIMAS Y PERPETRADORES

“Yo soy como tú, tú eres como yo”. 

Bert Hellinger

Una herida sin sanar en el cuerpo va produciendo toxinas que envenenan la sangre poco a poco hasta que nos ponemos en riesgo de muerte.

¿Qué pasa con una herida emocional sin sanar? ¿Qué sucede con esas heridas casi invisibles que dejaron dolor, enojo profundo, resentimiento, o que despiertan una necesidad de venganza contra algo o contra alguien?

Esas heridas que no se ven, son las que causan afuera de nosotros mismos violencia, guerras y el caos que se observa en la sociedad actual, donde unos pocos que sustentan el poder o el dinero en determinado momento se aprovechan de ello para sus venganzas personales o su propio beneficio, o donde los que se consideran víctimas sin justicia generan actos de violencia para reivindicar sus derechos. Si seguimos con la ley del Talión acabaremos todos ciegos, y el dolor permanecerá per secula seculorum.

Para crear el caos o la guerra sólo falta que una víctima asuma el poder y convenza a otros de la necesidad de acabar con los perpetradores, convirtiéndose a su vez en perpetrador de muchos, y el ciclo continúa sin fin. Para comprender esto sólo hace falta leer las biografías de hombres como Hitler o muchas de las historias que llenan los medios de comunicación hoy en día relacionadas con actos violentos.

Las heridas emocionales sin sanar se perpetúan en el tiempo y en el ADN de los seres humanos, y eso explica que todavía persistan las consecuencias de sucesos como las guerras mundiales, nacionales o de un evento como el descubrimiento y la conquista de América. He visto sus efectos en personas de generaciones actuales que traen dentro de sí mismos patrones emocionales y mentales con la información de víctimas y perpetradores, lo que los lleva a vivir en una guerra interna que les hace pasar por trastornos mentales, estados emocionales opuestos, depresión, trastornos alimentarios o enfermedades autoinmunes y que en ocasiones produce un odio hacia sí mismos que puede terminar en suicidio.

Los seres humanos actuales somos una mezcla de diversas culturas, razas y colores como lo demuestran los estudios genéticos y genealógicos, y dentro de eso seguro que cada una de nosotros puede encontrar ancestros que han estado en bandos opuestos de conflictos o guerras. ¿A quién rechazamos y a quién aceptamos? ¿Qué bando es el correcto para tomar partido? ¿Quiénes son buenos y quienes son malos?

En mi caso particular, me hago muchas preguntas: 527 años después de Colón, ¿Me solidarizo con los indígenas que fueron conquistados o con los conquistadores? ¿Con los judíos expulsados de España o con los españoles que los sacaron? ¿Con los conservadores o con los liberales? ¿Con los hombres de mi sistema que trataron mal a las mujeres o con las mujeres que fueron víctimas de maltrato, abandono e infidelidad por parte de los hombres? ¿Con las madres que abandonaron emocionalmente a sus hijos por miedo a establecer vínculos y sufrir pérdidas o con los hijos que crecieron con un corazón duro por falta de amor materno? Porque de cada uno de ellos tengo una partecita de historia dentro de mí, y siento que mi “guerra interna” tendría mil motivos para perpetuarse y sólo una decisión lógica que puede traer la Paz: Tomar conciencia y aceptar el pasado como fue, con sus dificultades, su dolor, con los millones de circunstancias que no puedo cambiar, agradeciendo que la vida haya llegado hasta mí para ahora poder hacer algo bueno con lo que he recibido de todos mis ancestros.

Calificar a algunos como buenos y a otros como malos, me ha hecho rechazar a unos y aceptar a otros como los que tienen la razón, aún sin conocer todos los puntos de vista de la historia, y he descubierto que interiormente me hace sentirme dividida, inestable, como si estuviera incompleta, porque comprendo que no existe nadie totalmente malo ni totalmente bueno, no existe la perfección. Sólo poniéndome en el lugar de cada uno de ellos, tanto víctimas como perpetradores, he podido sentir que no puedo juzgar, y que es necesario mirar más allá de los eventos dolorosos, desde la perspectiva más amplia de la mirada espiritual, rindiéndome a todo lo desconocido que tiene un propósito superior. Como decía Einstein, Dios no juega a los dados.

Si juzgo a mis antepasados por sus actos que causaron dolor, los rechazo y pierdo su fuerza dentro de mí porque pierdo lo bueno que hicieron también. Si acepto su historia y su destino, con todo lo que fue, puedo tomar mis propias decisiones desde la fuerza interior. Así puedo por ejemplo amar la naturaleza y honrarla como lo hicieron mis antepasados indígenas, y disfrutar de la cultura construida por mis antepasados españoles sin sentirme culpable de estar traicionando a las víctimas de la conquista española.

Esto también me permite recibir de mis padres todo lo bueno que me dieron como hija, sin juzgar su historia personal ni sus decisiones de vida.

Yo no tengo la capacidad de cambiar la historia pasada, pero si la oportunidad de escribir un capítulo propio, personal que incluya los valores en los que creo, que tenga en cuenta la equidad, la paz y el amor como constructores de una sociedad en la cual la cooperación reemplace a la competencia.

Los descendientes de perpetradores y víctimas deben abandonar la estrechez de su campo y pasar más allá de él a un campo más elevado y más amplio. Como mencionábamos antes, en ese campo se acaba la diferencia entre buenos y malos y con ello también entre perpetradores y víctimas, amigos y enemigos. En ese campo todos son simplemente seres humanos y, en lo más íntimo, iguales entre sí.

“La verdad en movimiento” p. 137-141
Bert HELLINGER, 2005

Yo no puedo sanar las heridas que mis ancestros perpetradores han causado a otras personas, pero si puedo reconocer que el egoísmo, la violencia y la venganza traen consecuencias negativas para todos, y comprender que mirando tanto a las víctimas como a los perpetradores desde una perspectiva espiritual, cada uno tuvo un origen que yo no conozco y un destino que tengo que respetar.

Yo no puedo cambiar las decisiones que tomaron mis antepasados y que causaron dolor a otros, pero si puedo tomar hoy en día mis propias decisiones desde la tranquilidad que me proporciona seguir el camino del corazón y no desde las heridas sin sanar que continuarían infiltrando venenos emocionales a las personas con las que me relaciono.

La guerra comienza dentro de uno y la solución para alcanzar la Paz, también. Y en ese proceso, mirar a todos con amor y respeto, honrando sus historias, es el primer paso para la construcción interior de aquello que queremos ver en el mundo.

En éste mundo de hoy lleno de tanta información que invita a la reivindicación, me quedo con las palabras del Maestro de maestros: “Mi paz os dejo, mi paz os doy”.

 

Marcela Salazar González

EL BAILE DEL CORAZÓN

EL BAILE DEL CORAZÓN

por Swami Shankaratilaka

 La excelencia del hombre está en la palabra. La excelencia de la palabra es el canto. Reproducimos en el mundo lo que está en nosotros.

Tenemos música en nuestro corazón, tenemos un ritmo… y lo reproducimos cantando, tocando la guitarra, palmeteando,….

No sólo bailan los árboles cuando los mece el viento, nosotros también bailamos, bailamos siguiendo o creando un ritmo, también “bailamos” por el humor que aparece nuestra mente.

Así nosotros creamos una sinergia, entonces creamos una danza. Los pueblos que danzan juntos, viven, trabajan, luchan mejor juntos. Cuando nuestros bailes son muy individuales, sin duda no generamos individualidad, sino individualismo y este potencia la peor versión de nuestro ego,  pero nosotros somos seres interdependientes, nos necesitamos, necesitamos hasta las bacterias, no vivimos por nosotros ni para nosotros.

Vivimos vinculados aun cuando queramos romper ese vínculos. Así que lo inteligente de nuestras emociones es saber vincularnos, si tenemos que estar en la clase, estamos los profesores, los alumnos,….

Lo mejor es saber vincularnos y después hacer lo que hemos venido a hacer, que es aprender, porque esa vinculación favorecerá y potenciará el aprendizaje. Aprendizaje que es mediado por procesos afectivos, no solo cognitivos.

OM TAT SAT

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PARA VOLVER A VIVIR 2

PARA VOLVER A VIVIR 2

2. Relación

La religión de la vida se llama relación. Esa relación nos lleva a la comunicación, y, el objetivo de la comunicación es comunión. Cuando la comunicación va hasta la comunión, yo me identifico contigo, estoy en tus zapatos, soy parte de ti. Cuando eso ocurre, mi punto de vista también es el tuyo, y, a mis 50 años, puedo tener el punto de vista del niño de dos años, el punto de vista del guerrillero, y el punto de vista del gobierno, y así construyo un contexto. El dolor se convierte en miedo por nuestro fundamentalismo, porque hicimos de nuestra religión una etiqueta.

Vivimos de una manera condicionada porque hemos permitido que nos manipulen, en una sociedad de consumo que ya no hace artículos para consumidores, sino consumidores para artículos. Hace mujeres para cirugía, mujeres para el vestido, mujeres para la apariencia, mujeres para el mercado, profesionales para el mercado. ¿Cuándo vamos a hacer una sociedad para nosotros? ¿Cuándo vamos a rescatar esa sociedad viva para volver a tener el placer de ser, y de vivir, de una manera auténtica? La autenticidad es la salud. La salud no es ausencia de enfermedad, es autenticidad, es transparencia, es honestidad, es integridad, es capacidad de escuchar, es capacidad de resonancia.

Pero si yo soy un instrumento, si soy un canal de comunicación, ¿qué ocurre con ese canal? Para que ese canal pueda transmitir su mensaje, para que pueda dar su luz, es necesario que ese canal tenga potencia, que tenga volumen, que tenga un potencial. Por eso, para sanar la vida, para volver a vivir, tenemos que rescatar nuestro potencial interior, y tenemos que conocer ese potencial interior. Porque yo solo tengo aquello que conozco, lo que no conozco, realmente no lo poseo. Poseer no es poseer afuera, poseer, es poseer adentro. Poseer con el intelecto, con el sentimiento, y ese poseer, es el poseer del sabio. El conocimiento es la estrategia de la máscara, de la apariencia, de la personalidad; la sabiduría es la estrategia del alma, cuando no solo conozco intelectualmente, sino cuando me conozco. Cuando yo me sé, cuando yo soy como yo soy, ni bueno ni malo, pero absolutamente único, ni mejor ni peor, pero irrepetible, no tengo necesidad de competir. El conocimiento solo y exclusivista nos lleva a un mundo de competencia. La sabiduría tiene una nota clave que se llama compartir y, compartir, quita los infartos de la relación que han sido producidos por el apego.

El apego es amor con miedo, es amor temeroso, es amor posesivo, es amor que no libera, y el amor que no libera no es amor, porque la nota fundamental del amor es que nos amamos para liberarnos. Nos amamos para mejorarnos. Nos amamos para que, cuando tú pases por mi vida, siempre te vayas mejor de lo que viniste, y me dejes a mí, también, mejor que cuando llegaste. Nos amamos cuando al separamos, con esa separación, no entendemos una ruptura de la relación, sino que nos quedamos, en el corazón, plenos del otro, cuando se va. Nuestras relaciones están llenas de miedo y de culpa porque son relaciones de apego, y son relaciones de apego porque tenemos una cultura de dependencia.

No nos educaron siquiera para la independencia y mucho menos para la libertad. Nos han educado para depender y la cultura de la dependencia tiene siempre un condicionante. Tú tienes que ser “como…”, o “mejor que…”, o “igual a…”, siempre tienes un condicionante exterior. Tú no puedes ser como tú, porque ser como tú es pecado, tu rebeldía es pecado, tu creatividad es pecado, tu autenticidad es pecado.

Tú tienes que ser como papá, como mamá, como dicen los profesores del colegio. Pero, ¡Ay de ti! , si eres como tú eres, si das tu propia nota, porque cuando das tu propia nota te crean un sentimiento de culpa, o te crean un sentimiento de vergüenza. Y los sentimientos de culpa y los sentimientos de vergüenza, son como filtros interpuestos a nuestra visión del mundo. Hay una nota clave para sanar la vida y es entender que el mundo no es lo que creemos que es. El mundo es contextual, el mundo es relativo en el nivel de las partículas subatómicas. Si yo observo una partícula subatómica cambio la partícula, el observador transforma al observado. Si yo observo una onda como una onda, es una onda, y si observo la misma onda como partícula, es una partícula.

De tal manera que, aún en el mundo de la microfísica, el observador recupera el centro, el observador es el centro del mundo. El centro del mundo no es mi papá ni mi mamá, es mi papá y mi mamá en el interior del corazón, sintetizado y conjugado en una sola unidad energética. No es cierto que “tú me completas”, yo ya soy completo. Tú me enriqueces, me das tu luz, única y total, y yo te doy mi luz, pero no estamos aquí para complementarnos o para completarnos. Estamos aquí para ser y cuando somos, somos la totalidad, y cuando yo soy lo que soy, soy uno contigo y soy uno con el Universo y rescato esa dimensión de integridad que va a ser la nueva ética de las relaciones humanas. Veremos que ya no nos sanaremos tanto con la química como con la farmacopea de valores espirituales, concebidos para relacionarnos cotidianamente, no valores trascendentes sino valores inmanentes.

Jorge Carvajal Posada

 

 

PARA VOLVER A VIVIR 1

PARA VOLVER A VIVIR 1

  1. El Arte de Interrogarse

Vamos a hacernos preguntas, porque sin preguntas no hay respuestas posibles. Lo que importa no son las respuestas sino las preguntas, porque cuando nos hacemos la pregunta correcta, siempre obtenemos respuesta.

El arte de vivir y el arte de ser es el arte de interrogarse, de replantearse y de cambiar permanentemente. ¿Cómo podemos volver a vivir si no hemos vivido? ¿Cómo podemos cambiar si no nos conocemos? ¿Cómo puedo yo cambiar lo que no conozco? ¿Cómo puedo llegar si no he partido? ¿Cómo puedo aspirar a una meta si no reconozco mi proceso? ¿Cómo puedo tener futuro si no tengo presente? ¿Cómo puede tener mi pasado algún tipo de significación si no tengo presente? ¿Cómo puedo tener algo si no me tengo a mí? ¿Cómo puedo darle un sentido a mi vida si no sé cuales son mis sentidos? ¿Cómo puedo regresar al centro y ser el sentido si me he identificado con la periferia y con el sinsentido de los sentidos, sin alma? ¿Cómo puedo ser el alma si no conozco mi cuerpo, y que ese cuerpo es el templo de mi alma? ¿Cómo puedo amar si no me amo? ¿Cómo luchar por la luz, contra la sombra, sin encender mi propia luz? ¿Cómo dejar de huir de mi fantasma, el miedo, para comprender que el miedo es una creación de mi mente, que no tiene existencia real, que solo el amor es real? ¿Cómo ir más allá de la culpa, más allá del juicio, más allá del temor, a través del desapego? ¿Cómo olvidar todo esto en el intelecto para poder vivirlo en vivo en la vida cotidiana y en el presente? ¿Cómo afrontar el temor mayor, el temor de morir, para poder vivir con dignidad y comprender que, también, la muerte es la continuidad de la vida? ¿Cómo aprender que mi riqueza es mi pobreza, que mi vestido más hermoso es mi desnudez, que mi posesión más sublime es mi humildad, y que mi potencial más grande, es mi capacidad de dar? ¿Cómo cambiar la estrategia de la vida?

Aceptándome sin culpa, sin remordimiento, sin ser el carcelero y el prisionero, sino reconociendo que tengo las llaves en mi corazón, y que puedo liberarme; no mañana, ni en la vida eterna, sino que puedo liberarme en el presente, porque la vida eterna comienza y termina en cada instante, y se renueva en cada instante.

¿Qué es el presente? ¿Cómo penetrar en la dimensión del presente infinito que me acompaña cada segundo, en cada mirada, en cada respiración, en cada relación? ¿Cómo comprender que cuando me doy y doy la vida estoy renaciendo y que la ley de la vida es la ley del corazón, la ley del dar? ¿Cómo perdonarme, es decir, olvidarme de mí mismo y encontrar que mi sombra fue necesaria para reconocer por contraste la luz? ¿Cómo reconstruir en ese claroscuro entre la luz y la sombra, en ese amanecer espiritual, los colores de la aurora, del amanecer, que son hechos de luz por contraste con la sombra? ¿Cómo aprender a no negar mi parte oscura, a no negar mi sombra, y a aceptarla como una reveladora de la luz? ¿Cómo revelarme interiormente y en lugar de buscar la luz afuera, entender que Dios está presente, que está inmanente, que vive en mi corazón? ¿Cómo ir más allá del creer, más allá del dogma y hacer de la fe una fe viva, vívida, que se llama confianza? ¿Cómo proyectar esa confianza al futuro, para saber que la confianza genera un vórtice de esperanza? ¿Cómo saber que eso que llamamos las virtudes teologales, la fe, la esperanza, y la caridad, son mi presente, mi pasado, mi futuro, son el Espíritu Santo, el Hijo y el Padre en mí, son mi propia integridad y son el medicamento más prodigioso del mundo?

¿Cómo comprender que la enfermedad es una pérdida de la continuidad y que cuando rescato la continuidad, cuando rescato la integridad, rescato mi salud? ¿Cómo comprender que yo ya soy salud, que yo ya soy perfecto, que no necesito ser como nadie porque Dios me hizo único, total, indiviso e indivisible, para aportar la nota de mi música fundamental al mundo? ¿Cómo aceptarme, entonces, como soy: un violín, un piano, un tambor, o un ruiseñor, de todas maneras, parte esencial e irrepetible de la música del mundo? ¿Cómo recorrer eso, más allá de las formas grabadas por el dolor en nuestro inconsciente, y liberar el dolor, para que el dolor no sea tortura y sufrimiento, sino para que el dolor, pueda convertirse en el revelador de mí esencia luminosa, que puedo llamar el amor? ¿Cómo puedo pretender ser, si me he identificado con el tener? ¿Cómo puedo pretender ascender a la cualidad, a la calidad, de mi vida, si me he identificado con la forma y con la apariencia? ¿Cómo puedo pretender meditar para escuchar la voz de mi alma, si no escucho la voz de mi hijo, ni la de mi señora, ni la voz de mi hermano? ¿Cómo puedo pretender restituir el templo del espíritu, que es un templo de relaciones, si el dolor de Machuca se queda en Machuca y no conmueve mi corazón? ¿Cómo rescatar la posibilidad de revivir, de reconstruirnos, de conmovernos, de movernos interiormente, de sentir; porque sentir es volver a vivir, y cuando sentimos, vibramos en presente?.

Sentir no es sentimentalismo; sentir no es sentimiento; sentir no es añoranza; sentir no es expectativa. Sentir es conjugar la ley del Amor en presente vivo en mi corazón y, cuando yo lo logro, todos los sitios son el templo de Dios y, todas las circunstancias, son oportunidades de unión, y entiendo que me he matriculado en la escuela de la vida, y que la escuela de la vida es una escuela de dolor. Yo no puedo eludir el dolor, no me puedo negar el dolor. Cuando huyo del dolor, huyo de mí mismo. Cuando me niego mi dolor, me estoy negando a mí mismo.

El dolor es la otra ribera de mi vida. El dolor revela el amor y, sin esas dos orillas, el cauce de mi vida no puede fluir. Indefectiblemente, somos víctimas de aquello que en nosotros reprimimos, y de aquello que nos negamos. Indefectiblemente, somos víctimas de nuestras creencias, verdaderas o falsas que, cuando se vuelven etiquetas, o programaciones, nos impiden vivir el amor vivo de la relación.

Jorge Carvajal Posada

 

 

Ley de la Afinidad

Ley de la Afinidad

«Mientras no comprendáis el secreto mágico de la ley de afinidad, jamás lograréis producir grandes transformaciones en vuestra vida psíquica. Cada sentimiento que experimentáis es de una naturaleza determinada y, en virtud de la ley de afinidad, despertará fuerzas de la misma naturaleza que él en el espacio, y estas fuerzas se dirigirán hacia vosotros. Si vuestro sentimiento es malo, atraeréis influencias negativas; si es bueno, atraeréis bendiciones. Es así como podréis extraer todo lo que deseáis de los grandes depósitos del universo, a condición de emanar, de proyectar pensamientos y sentimientos de igual naturaleza a lo que deseáis. Estos pensamientos y estos sentimientos determinan totalmente la cualidad de los elementos y fuerzas que serán despertadas muy lejos, en algún lugar del espacio, y que tarde o temprano llegarán hasta vosotros. La ley de la afinidad es la clave más grande de la realización espiritual.«

Omraam Mikhaël Aïvanhov (1900-86), Pensamientos cotidianos, Editorial Prosveta

 

LECCIONES DE UNA MAMÁ ÁRBOL

LECCIONES DE UNA MAMÁ ÁRBOL

La naturaleza es sorprendente, nunca deja de maravillarme su capacidad para dormirse en el invierno y renacer en la primavera, despertando fuerzas que solo ella sabe de dónde vienen. Los que observamos desde “afuera”, podemos creer que un árbol que ha perdido todas sus hojas, cuya corteza se ve seca y con ramas frágiles está muerto, hasta que de repente empiezan a salir pequeños brotes verdes y el ciclo de la vida vuelve a comenzar para demostrarnos la fuerza poderosa que produce la adaptación “dentro” a las condiciones de “afuera”.

Esta es la historia de la relación con un árbol especial, que capturó mi atención un otoño en Madrid por su belleza y que luego me ha dado muchas lecciones para compartir: un hermoso Gingko Biloba que suele acompañarme en mis meditaciones en el parque…

Ya es sorprendente que esta especie de árbol sea la única que sobrevivió a la bomba de Hiroshima y que tenga muchas propiedades medicinales vinculadas a la circulación y el Sistema Nervioso, pero no es lo único curioso. Su especie posee árboles hembras y machos, que además se distinguen por la forma de las semillas, detalle que no es frecuente en la naturaleza. Sentada a su sombra encontré los pequeños frutos en el piso que llamaron mi atención, parecidos a ciruelas y con un olor desagradable; después descubrí que la misma naturaleza se encarga de que esa fruta sea el mejor abono para que germinen las semillas, cuya cáscara dura se ablanda después de pasar el invierno dentro del suelo pudriéndose con la humedad y la temperatura que se genera bajo la capa superficial de la tierra. La pulpa, la tierra alrededor y la protección de la madre árbol constituyen el útero perfecto para que las pequeñas semillas despierten su potencial durante los meses del invierno, de manera que al llegar la primavera ya se pueden ver pequeños brotes de raíces profundizando dentro de la tierra.

La estación avanza, y al llegar el verano ya los tallos emergen del suelo con valientes hojas diminutas, unos más grandes que otros y algunos creciendo alejados de la mamá árbol, lo que les permite tener probablemente una mejor nutrición. No todas las semillas prosperan por igual, no todas las condiciones de agua, luz, y alimentación son iguales, y mamá Gingko con su ejemplo me hace reflexionar sobre la maternidad/paternidad y los “hijos” que traemos al mundo.

Somos producto de muchas generaciones de humanos que nacieron y crecieron con condiciones diferentes en “el terreno” de la vida. Muchos de nuestros antepasados tuvieron que pasar por guerras, hambrunas, conquistas, inmigraciones, enfermedades, largos inviernos y seguramente heridas emocionales que les llevaron a desarrollar la capacidad de adaptación a las circunstancias externas, produciendo hombres y mujeres con una “dura corteza” exterior que les permitiera sobrevivir y pasar la fuerza de la vida a “sus propias semillas”.

Y aquí estamos nosotros, todos diferentes a pesar de provenir de un mismo árbol, cada uno con las características interiores y exteriores que nos hacen únicos e irrepetibles. Es probable que como seres humanos actuales, en otra etapa de la conciencia, ya no necesitemos de la “corteza dura” de los antepasados, y precisemos más bien de dejarnos ablandar con un poco de agua, abono y el calor de la Madre para despertar en nosotros un potencial y una fuerza diferentes. Esos elementos alquímicos provienen del estudio, el conocimiento, la meditación, la oración, el “darse cuenta”, el servicio desinteresado, en resumen, de la Consciencia.

Todos poseemos la capacidad de “ser semillas” para futuras generaciones, aunque no todos tengamos la capacidad de engendrar hijos, pues la vida no solamente se pasa a través del parto ni la siembra tiene que ver únicamente con ser padres.

Mamá Gingko es sabia, resiliente, generosa. De todas las miles de semillas que produce cada año, ¿Cuántas se podrán convertir en árboles que produzcan oxígeno y medicinas? Ella solo hace su mejor esfuerzo por producirlas. Da lo mejor de sí para contribuir a esa maravilla que es la Madre Naturaleza y cumple con su parte año tras año, estación tras estación. En otros lugares hay sembrados muchos Gingkos machos, árboles medicina cuyas funciones serán igualmente valiosas aunque diferentes.

Somos hombres y mujeres Sembradores de Semillas en cada acción, cada palabra, cada producto de nuestro pensamiento y nuestro quehacer que lanzamos al mundo exterior, y aunque no todas llegarán a suelo fértil o tendrán las condiciones para prosperar, se hace imprescindible que tomemos la responsabilidad por lo que producimos, porque nuestras semillas se pueden transformar en árboles, y éstos en nuevas semillas, y la cadena continúa produciendo a una humanidad que cada vez tiene una crisis de sentido más profunda y una enorme necesidad de que todos cambiemos la calidad de lo que aportamos.

Son Semillas no sólo nuestros hijos, sino también nuestras actitudes de inclusión o exclusión, nuestra responsabilidad por los errores cometidos, nuestra capacidad de cambiar dentro de nosotros mismos todo aquello que no sea producto de la conciencia, los valores, el amor, y sobre todo, son semillas imprescindibles las acciones correctas para ayudar a otros a ser productores de buenas semillas.

Hemos recibido en nuestro ADN y en nuestra conciencia un paquete de creencias que necesitamos mirar, escoger, actualizar, porque la fuerza bruta que sirvió para establecer una cultura en condiciones difíciles ya en este mundo de hoy en día es obsoleta. Es imprescindible restablecer el equilibrio entre hombres y mujeres y mirarnos mutuamente con respeto, valorando lo que cada uno puede aportar para que esta civilización pueda evolucionar hacia un estado de conciencia más elevado, y no se destruya en medio de la guerra egoísta de unos pocos que todavía mantienen costumbres de la época de las cavernas.

Dentro de cada una de nuestras células están las memorias de lo bueno y lo malo, de lo que tuvo que suceder para que la vida llegara hasta nosotros en un fractal infinito, y por suerte poseemos la maravillosa capacidad de hacerlo consciente para poder elegir qué queremos seguir pasando a las futuras generaciones.

La lección más importante de Mamá Gingko es que siempre hace su mejor esfuerzo para lanzar las semillas lejos, esperando que la vida continúe y que prospere todo lo bueno que tiene para dar al mundo con cada una de ellas.

Es mi deseo que cada uno de nosotros haga lo mismo, y cumplamos nuestra parte con inmensa gratitud hacia la vida que nos llegó desde lejos.

 

Marcela Salazar González

 

POR LA MADRE TIERRA

POR LA MADRE TIERRA

Decía el Gran Jefe Seattle que lo que el hombre hace a la Tierra, se lo hace a sí mismo. Y así es. Ella es nuestro sustento, de ella viene el calcio de nuestros huesos y son sus lagos, la calma del sediento.  Hay espíritu en sus bosques y sus trinos, hay espíritu en el vino; en la carrera del jaguar el espíritu es velocidad y en la gacela el espíritu quizás sea, ofrenda del cuerpo eslabón de la cadena de la vida, en la que todo, todo, está indisolublemente unido.

El espíritu en los que aman y honran a la Madre Tierra, se manifiesta en un arco iris de actitudes que van desde la gratitud por el plato en la mesa, hasta la lucha por los derechos de los animales, las libertades o una legislación que detenga el cambio climático antes de dejar sin bandadas los cielos y sin ballenas los océanos. Se manifiesta también en una cruzada, igual de esencial, por elevar la consciencia, para que el hombre deje de ser lobo para el hombre y la hermandad sembrada por los profetas, se propague a lomos de los cuatro vientos.

Todo está indisolublemente unido y sujeto a las leyes del equilibrio. El Ártico ha estado en llamas y las columnas de humo se veían desde el espacio. Los expertos hablan de que las temperaturas alcanzadas este verano, jamás antes habían sido registradas. Hay un plan estructurado para frenarlo.

Hoy que aun arde Siberia, lleva 17 días en llamas el Amazonas; ella que es el pulmón mayor del planeta, ha perdido 500 millones de árboles en el último año. Quizás saberlo podría llevarnos a un compromiso sostenido con la vida, mayor aún, del actual.

Es posible ayudar de muchas formas. Firmando y /o donando para apoyar a Organizaciones serias que tienen un programa cabal para detener el cambio climático, (es interesante la propuesta de la ONG AVAAZ se adjunta al final).

Es posible ayudar meditando. Se quema el Amazonas y el Ártico se ha quemado, quizás podamos mirar a los ojos al verdadero desafío: asumir nuestro verdadero lugar como antenas del espíritu.  Hay espíritu en el vino y en los sauces que extienden sus ramas para acariciar al río. En nosotros el espíritu es la fortaleza del compromiso con la luz, que lleva a purificar el propio carácter meditando, sirviendo, trabajando día a día en dirección de la consciencia, para que la Vida que desea pasar a raudales a través nuestro, encuentre el cauce y pueda hacerlo.

PRIMERA PROPUESTA DE MEDITACION COMO SERVICIO

Podemos interiorizarnos, respirar hondo hasta sentir que el cuerpo y la mente están serenos y a continuación visualizar abundante lluvia sobre el Amazonas y Siberia. Visualizar la lluvia con gratitud – como si la respuesta a la plegaria por la lluvia ya hubiera sido escuchada -. Quizás antes de incorporaros a las actividades externas, podamos tomar consciencia de qué no hay, allá y acá para la vida, el oxígeno que en este instante respiramos viene de los bosques y las selvas.

SEGUNDA PROPUESTA DE MEDITACION COMO SERVICIO

El Maestro Tibetano, noveno Pachán Lama ( el grado superior a Dalai Lama en la Jerarquía del Tibet)  dio un Mantra de Luz, Amor y Poder para que la humanidad lograra el fin de la guerra en 1945. Ese Mantra es la invocación por excelencia para resolver cualquier crisis, ya que no existe aspecto esencial que no esté contemplado.

Ese Mantra llamado La Gran Invocación es una plegaria traducida a más de 75 idiomas, un instrumento que permite a la humanidad ocupar su lugar como intermediario entre el quinto reino de la naturaleza y los tres reinos inferiores, para ayudar a que tenga plena expresión el Plan de Dios en la Tierra. Recitarlo diariamente con pleno enfoque nos transforma y transforma nuestro mundo.

Que así sea y podamos cumplir nuestra parte. 

LA GRAN INVOCACION

 Desde el punto de Luz en la Mente de Dios

Que afluya luz a las mentes de los hombres;

Que la Luz descienda a la Tierra.

 

Desde el punto de Amor en el Corazón de Dios

Que afluya amor a los corazones de los hombres

Que Cristo* retorne a la Tierra.

 

Desde el centro donde la Voluntad de Dios es conocida,

Que el propósito guíe a las pequeñas voluntades de los hombres

El propósito que los Maestros conocen y sirven.

 

Desde el centro que llamamos la raza de los hombres,

Que se realice el Plan de Amor y de Luz,

Y selle la puerta donde se halla el mal.

 

Que la Luz, el Amor y el Poder restablezcan el Plan en la Tierra

 

  • Muchas religiones creen en un Instructor Mundial, en “Aquel que viene”, y lo reconocen con diferentes nombres, tales como: El Señor Maitreya, el Iman Mahdi, el Kalki Avatar, el Bodhisattva. Estos términos se utilizan, algunas veces, en las versiones de la Gran Invocación para que pueda ser empleada por las personas de esos credos específicos.

Plan de 16 meses de AVAAZ

Comenzando por una decisiva cumbre climática de la ONU el mes que viene y culminando a finales del próximo año con las negociaciones climáticas más importantes desde la firma del Acuerdo de París.

Podemos ganar:

  • Presionando a los gobiernos para que declaren la emergencia climática y se comprometan con las energías 100% limpias
  • Ayudando a que millones de personas se unan a los valientes jóvenes que irán a la huelga contra el cambio climático más grande de la historia el mes que viene
  • Ofreciendo formación a los líderes más inspiradores de las juventudes climáticas en todo el mundo
  • Enfrentándonos a la oposición de las grandes petroleras y a sus secuaces, ahí donde amenacen con tomarse el poder

ISABELLA DI CARLO 

 

 

HOMBRES FASCINANTES

HOMBRES FASCINANTES

La vida asoció lo masculino a la fuerza y nosotras nos sentimos atraídas de forma innata, por ella. La fuerza se entrelaza a la naturaleza de ellos desde el principio mismo de los tiempos, cuando cazaban mamuts mientras ellas mantenían encendido el fuego y amamantaban a los hijos.

¿Porque si miles de siglos pasaron y casi nada es lo mismo, esa verdad sigue de pie? Porque el cambio y lo que no cambia, son las dos caras de la moneda de la existencia. Debe haber parámetros fijos, para que haya parámetros que se modifican y el conjunto tenga sentido. Puedo pulsar cualquier letra de este teclado y construir a gran velocidad las palabras que desee, puedo porque las letras están siempre en el mismo lugar, fijas, predecibles, estables.

Lo fijo en la creación son las leyes, los principios. Lo cambiante es la consciencia de los seres que progresan a través de los distintos niveles, en ese viaje que les lleva a completarse. El viaje de la luz. El viaje de la consciencia.

Nos gustan los hombres fuertes, porque lo que no cambia, es que en la danza entre lo femenino y lo masculino, las cualidades de uno construyen al otro. La luz de uno, hace crecer al otro. Lo que sí cambia – y mucho – es la definición de fuerza.

En un registro inicial, fuerza fue fuerza física y así sigue siendo en el reino animal, es el macho más fuerte quien se queda con las hembras para que la especie mejore. Que en la dimensión humana el aspecto básico de la fuerza, siga teniendo un lugar de cierta importancia, habla de que necesitamos con urgencia aumentar la claridad, para el bien de todos.

Muchos hombres entrenan sus cuerpos para correr más rápido, nadar más lejos, tener músculos más grandes, levantar mas peso. Los músculos de acero no son sinónimo de fuerza, si flaquea la escala de valores y la voluntad no está templada para cambiar adentro.

Muchos hombres definen su actitud competitiva como fuerza, en realidad solo es actitud competitiva. Cuando la fuerza es verdadera uno lucha por aumentar su consciencia, sus virtudes, sus talentos y lo hace sin competir con nadie, más que con uno mismo.

En cuanto al deseo de dominio cuando la fuerza es verdadera, dominar, coaccionar y oprimir se ven como lo que son, debilidades que causan sufrimiento. Cuando la fuerza es luminosa, uno ofrece lo que es para que otros crezcan. Enseñar, compartir, apoyar son formas naturales de dar. Dar es la nota del corazón.

No pocas veces creen que ser fuertes es ser callados y ser capaces es no pedir ayuda. La realidad es que la verdadera fortaleza emocional es condición de la comunicación profunda, que a su vez es condición del amor. Solicitar ayuda es signo claro de autoestima sana, esa en la que no hay que aparentar ser lo que no se es, ni poder lo que en este momento no se puede. La máscara de autosuficiencia impide construir vínculos hondos, duraderos y enriquecedores.

Muchos definen su éxito financiero como fuerza, sólo es exitoso con el dinero quien lo gana por métodos correctos y lo utiliza con consciencia. Los caprichos, las ostentaciones y la vanidad son debilidades. Es licito conducir un coche caro o llevar un reloj hermoso, siempre que no se presuma de ellos. Si uno presume, carece. Si uno presume delata que esos objetos y el estatus a ellos asociado, le validan. Si los valores son los del tener, falta luz a raudales.

Muchísimos hombres consideran su interés sexual por muchas mujeres, como parte de su virilidad y su fuerza. Expresiones como “muy macho”, “ muy hombre” referidas a infidelidades, promiscuidad y a la sexualidad como una compra-venta, son habituales en todos los países y niveles culturales. Resulta que la consciencia es la consciencia, no sabe de países ni de niveles culturales. No lograr ser fiel, mas que una libertad es una debilidad. No tener capacidad de compromiso, más que una elección es una flaqueza. Los principios, no cambian.

La verdadera fuerza los hace fascinantes. Cuando la poseen son discretos y humildes; tienen, saben, pueden; pero no alardean. Son generosos, dan y disfrutan haciéndolo; no tienen el acento puesto en adquirir, aprovecharse, recibir. Son sencillos y eso se traduce en un aprecio por lo simple, que les hace irresistibles. Expresan sus sentimientos, son sinceros y asertivos. Son valientes, al no temer quieren bien.

Quieren bien en la fase del romance, buscan conocer profundamente a la mujer que están descubriendo, por oposición a impresionarla, y sostienen su interés con coherencia en acciones y palabras. Quieren bien a la madre de sus hijos, se mantienen estables en la fase en que ella necesariamente se retira, sin competir con los niños por su cuota de atención. Quieren bien, si llega el momento de partir y se van noblemente.

No sólo las mujeres, sino el mundo entero necesita más y más hombres que encarnen la verdadera fuerza. Son más hermosos que el cañón del Colorado, e igual de grandes. Más inspiradores que un atardecer, e igual de mágicos. Más necesarios que la lluvia, e igual de fecundos.

Es posible que llamar debilidad a la debilidad, ayude a disipar la confusión y facilite el despliegue de luz, que la verdadera fuerza lleva consigo.

Es posible que ellas pueden contribuir mirándose de forma luminosa, mirándoles de forma luminosa. Ellos no necesitan tener todas las virtudes de la fuerza, para ser magníficos compañeros, pero sí necesitan unas cuantas. No conformarse con hombres que teniendo dificultades, se rehusan a trabajar su carácter, es atesorar lo femenino. Valorarlos, agradecerles, amarlos por la luz que sí tienen, es atesorar lo masculino. Solo así atesoramos el encuentro.

Seguro ellos pueden contribuir, abrazando la luz que en su corazón llevan consigo y así no dejan de crecer, definen bien sus desafíos y honran lo femenino en ellas, en la Madre Tierra y en los frutos recibidos.

 

ISABELLA DI CARLO

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