Semillas de Conciencia para Un Mundo Mejor

Viaje de retorno al Ser 4

Viaje de retorno al Ser 4

DIA 4: OBSERVA COMO HABLAS, EL MODO, EL TONO

Reconocer el cuerpo es reconocer nuestra tierra, el terreno necesario para el desarrollo de la semilla espiritual que somos.

En este camino hacia el ser, sigue tu proceso de observarte, de despertar a tu conciencia.

Hoy te proponemos prestar atención a la manera en que hablas:
El modo, el tono que utilizas.
¿Expresas prisa o agresividad al responder?
Recuerda que con tu palabra creas condiciones de vida.
¿Qué estas creando, sembrando en ti, en los demás, en el planeta con tus palabras?

Hoy puedes asumir la responsabilidad y la paz en tus palabras.

Viaje de retorno al Ser 3

Viaje de retorno al Ser 3

DIA 3 “CENTRA TU ATENCIÓN EN LA RESPIRACIÓN”

Continuamos está primera semana despertando nuestra conciencia a través de la autoobservacion como una manera sencilla de acercarnos al Ser que somos y asumir con gozo la responsabilidad como método de paz.

Hoy durante todo el día trata de llevar la atención a tu respiración,
sé consciente si respiras superficialmente y con bondad, opta por respirar suave y profundo.

 

Viaje de retorno al Ser 2

Viaje de retorno al Ser 2

DIA 2 “CENTRA TU ATENCIÓN EN CADA MOVIMIENTO QUE REALIZAS”

Continuamos en el proceso de autoobservación como un método de entrenar la capacidad de atención, de darnos cuenta, de salir del automatismo, de la programación, de las respuestas condicionadas por nuestras creencias o prejuicios.
Hoy trata de centrar tu atención en cada movimiento que realizas durante el día, observa cada paso que das, date cuenta de tu actitud al moverte.

 

Poema al elemento Tierra

Poema al elemento Tierra

LAS PLANTAS DE MIS PIES
SOBRE LA “TIERRA”

Hoy quiero poner las plantas
de mis pies sobre la tierra

Acercar me a mi cara,
Acariciar me la espalda,
entrar en todos los rincones
de mi cuerpo
escuchar la respiración
de cada uno de mis huesos

Hoy quiero poner las plantas
de mis pies sobre la tierra
compañera de mi vida,
escalar mis cumbres
caminar mis valles
navegar en silencio
los ocultos océanos y mares

Acunar con dulzura
las tensiones de mi cuerpo
colorear cada una de mis posturas

Reír frente a mi espejo
y susurrar en silencio
el misterio de existir

Llevar fragancias de paz
a todos mis movimientos,
amar mi espacio interior
conocer me en lo más dentro

Despacio
llegar a mi esencia
con el tercer ojo
y perder me, olvidar me
sin hallar me, quedar me

SER ETERNIDAD.

Hoy quiero poner las plantas
de mis pies sobre la tierra

                                                                           Ángeles Lorente Sáinz

 

Trabajar la Tierra

Trabajar la Tierra

“Está la tierra y está el cielo: uno y otro reclaman nuestra atención, y debemos aprender a trabajar para ambos empezando por hacer bien la distinción entre los valores materiales, terrestres, y los valores espirituales.

Durante todo el tiempo que estemos en la tierra, no hay que abandonarla.

Pero sobre esta tierra, solo debemos poner nuestros pies, y tener nuestra cabeza en el cielo, es decir, poner la sabiduría y el amor en todas nuestras actividades para que cada una de ellas nos acerque al mundo divino.

Por tomar una imagen, os diría que debemos considerar muestra existencia terrestre a la manera de las plantas.

Observad un árbol: permanece fijo en la tierra, pero gracias al agua y a la luz que recibe del cielo, transforma la tierra y la hace evolucionar dando flores y frutos.

El árbol nos revela cómo trabajar sobre la tierra dirigiéndonos hacia el cielo. He aquí otra lección que nos da la naturaleza: no solo no debemos descuidar la tierra, la materia, sino conseguir transformarla.”

Omraam Mikhaël Aïvanhov (1900-86), Pensamientos cotidianos, Editorial Prosveta.

 

 

 

 

Un viaje posible a la Utopía

Un viaje posible a la Utopía

EN EL ARCA DE LA ALIANZA HACIA LA NUEVA VIDA.
¿Irías ?

Según la insinuación de científicos, filósofos, poetas, místicos y astrónomos los habitantes de esta nave espacial llamada tierra, habríamos emprendido hace poco el viaje de regreso que nos lleva desde la zona más alejada de la elíptica solar hacia la región más próxima al centro de la galaxia.

¿Y qué tal si ahora todos ascendiéramos a la órbita de la paz y como viajeros espaciales en la nave nodriza del alma grupal, disfrutáramos la aventura única de compartir lo que ya somos?

Podría ser un viaje inolvidable hacia esa dimensión de la unidad que orbita en el cielo en torno al centro del que procede toda diversidad. Con todos los volúmenes virtuales de la biblioteca que contienen las infinitas posibilidades de la genética, iría con nosotros el programa evolutivo de los miles de millones de años recorridos.

Viajaríamos con el microbioma, el cultivo celular de todos los órganos y sistemas corporales, muestras de biomoléculas ordenantes como la melanina y el A DN, y los innumerables electrones alineados en las líneas magnéticas que señalan hoy el recorrido a esa singularidad que ha sido nuestro origen y será nuestro punto de regreso.

¿Te atreverías? Podríamos peregrinar juntos sin abandonar los roles sin género de científicos, obreros, pintores, músicos, poetas, místicos, agricultores, panaderos, o pastores –Serían bienvenidos tus ritmos, rimas y colores, sin olvidar ni plumas, ni lienzos, ni tambores. Con todas las artes y sus instrumentos, llevaríamos música, pintura y poesía para entrar en resonancia armónica con todas las esferas de la vida.

¿Te animarías a llevar, inscrito en tu legado epigenético, la cultura de todos tus ancestros, con sus notas únicas y todos sus matices? Llevaríamos en todo caso todos la belleza de la presencia que ocultan todas las formas pasajeras.

Sin la gravedad de los juicios ni la carga inútil de las culpas, podríamos invitar al misterio del género, el mismo que ha existido antes y después del sexo, mucho antes de que convirtiéramos en lucha entre contrarios la sagrada complementariedad de los opuestos. Ese género que existía naturalmente antes de que rompiéramos el espejo del eterno femenino que da identidad y forma al masculino.

En alas de este sueño llevaríamos diseños de mariposas, golondrinas y gaviotas.

Del equipaje haría parte una muestra pequeñita de entrañas húmicas de la tierra primitiva con sus vibraciones fósiles portadoras de energía. Servirían de nutriente a un cultivo de bacterias alquimistas, de las mismas que han pasado millones de año preparando la cosecha de la vida.

Cuidadosamente empacados en una memoria fotográfica y precisa, llevaríamos los diseños únicos y los modos de la diversidad, desde las rayas del tigre, el vestido de las cebras, el look de los leones y el arte cósmico esbozado en la levedad de las medusas. No nos faltarían el escueto contraste blanco-negro de las orcas, el atuendo rústico del elefante, ni la huella de las olas en las escamas del pez o la caparazón de las tortugas.

Reflejadas por las neuronas en espejo irían con nosotros los recuerdos oroplata, sol y luna de los días y las noches que brillan en las olas.

Sin que tuviéramos que llevar un miligramo de más en nuestro equipaje podríamos invitar también la rauda elegancia del delfín y el itinerario de la paciencia grabado en ballenas y tortugas.

En el equipaje sin peso y sin espacio habría aún lugar para la levedad de esas hojas que han ido floreciendo en mariposas. Recogeríamos algas, auroras y atardeceres con todos sus pigmentos y colores para vestir de luz el arca de una tierra que contenga el cielo. Antes de que hayamos partido podríamos acomodar en la memoria la supervivencia heroica que nos han legado los pingüinos.

Ascenderíamos al arca de la alianza de una vida nueva con el mapa de las ranas que contienen el secreto itinerario para pasar los acantilados que separan el agua de la tierra y el diseño de las cabras que buscan en la altura de las cimas nevadas la senda de las águilas. Extrapolando las coordenadas de estos mapas encontraríamos juntos ese salto al vacío, el territorio infinito de la plenitud por los vericuetos de la mente.

En nuestro corazón irían huellas vivas de las experiencias dulces y las más amargas, las que nos han permitido aprender de los viajes al placer, al poder o los sentidos. Con todo aquello que hemos aprendido de la resistencia al fracaso y el terror, viajaríamos más allá de los límites del miedo y del dolor, a la realidad feliz del aprendiz que somos.

Entrelazados cuánticamente a todos los quasares, escucharíamos juntos el big-bang sucediendo en los instantes, viajaríamos con la velocidad infinita del vacío y seríamos de nuevo por momentos la infinita dimensión del centro. Allí contenidos, en ese espacio en el que se vive siempre en presente todo lo vivido, descubriríamos los secretos del tiempo que ya es aunque aún no haya sucedido.

Invitémonos y no olvidemos llevar al viaje los mejores sentimientos, el altruismo, el anhelo de justicia, la generosidad. Que no se queden en el armario la sonrisa, la alegría, la inocencia ni las lágrimas, que en esa nave del alma encontraremos todos el amor. Ven con tus hijos y tus hermanos que serán también los nuestros. Y no te olvides de tus modas y modelos, tus gustos y tus danzas, las notas de tu música, y la pausa del silencio; No te dejes tu modo único de ser que todos lo necesitamos para ser completos.

Te pedimos que enciendas la pasión del corazón, pues unida a la pasión de todos, sería el combustible inextinguible para este viaje sin retorno al todo.

Un mundo mejor depende ti, de mí, de nosotros.

Vamos a ser. A hacer. Desde lo que somos, daremos lo mejor de nosotros, con toda nuestra humanidad.

Nos declaramos partidarios de la diversidad, amigos de la tolerancia y la comprensión que son la tierra de la paz.

Invitémonos todos a ser lo que en definitiva somos, para entregar multiplicado lo recibido, para sentir que los ciudadanos de la tierra somos un solo pueblo y compartimos un destino.

Necesitamos todos tus pensamientos, tus sentimientos, tu acción, tu silencio, tu compromiso, tus dudas y claridades. Todos necesitamos de tu paz, de tu responsabilidad. De tu libertad, para que tu voz se una al coro de la diversidad, y la unidad no sea la imposición de rutinas y monotonías que pretenden secar el torrente humano de la creatividad. Para que la participatividad disuelva los partidos y los dogmas y disfrutemos juntos de las verdades de la vida que no son solo científicas, que también son subjetivas.

Invitémonos a conquistar la relatividad que se ha dejado sólo para los físicos, de la individualidad no aprisionada en estadísticas, de la excepcionalidad que nos hace únicos, de la equidad que nos lleva a ese equilibrio dinámico y vivo de una justicia que no es la rígida imposición del igualitarismo.

Nos damos permiso para ser, ya está bien de no ser lo que ya somos por imposición de quien no quiere que seamos. Necesitamos todos que yo pueda ser lo que yo soy, y tú lo que tú eres, para que el todo no sea simplemente la monotonía gris de las mayorías inconscientes atrapadas en las orillas de la comodidad.

¿De qué puede servir el bienestar sin libertad? ¿Y a dónde nos podrá llevar el libertinaje pusilánime de ejercer nuestros derechos sin asumir responsabilidades?
¿Qué más da el tenerlo todo a cambio de nuestro propio ser?. ¿Qué más da experimentar la seguridad a cambio de permitir una permanente invasión de la intimidad?
¿De qué sirve el agua abundante y contaminada si aún experimentamos la sed del alma?

Invitémonos a restaurar la dignidad.

Que las orillas que ahora nos separan revelen los cauces de ese ser que es como una gota en el océano del Ser.

Que podamos fluir como el agua abundante de la vida que aplaca nuestra sed y la sed de todos los que con nosotros son células del cuerpo de la Naturaleza.

Jorge Iván Carvajal Posada

 

 

Viaje de retorno al Ser 1

Viaje de retorno al Ser 1

DIA 1 “INICIA EL CAMINO HACIA EL SER QUE ERES”

Buen comienzo de año!

Iniciamos nuestro viaje de retorno al Ser que somos.

Ya somos ese ser pero nuestras distracciones son tantas que hemos formado velos que nos dificultan su reconocimiento y realización. Allí espera pacientemente para ser redescubierto, reconocido, observado.

Es tu verdadero Yo. Como una semilla, sólo necesita los elementos adecuados para desarrollar su proyecto de vida y florecer y entregar todo de nuevo a la vida; como la flor da todo, color, aroma, alimento, fruto, y nuevamente semilla para continuar el viaje.

El primer elemento es la Tierra, hace alusión en un plano físico al concepto de soporte, sustento y en un plano sutil a nuestra identidad, aquello con lo que nos identificamos se convierte en nuestro soporte interior, pero más profundamente se corresponde con el desarrollo de tres valores esenciales para las armónicas relaciones humanas: la Responsabilidad, la Inclusividad y la Participatividad.

Así iniciamos entonces este recorrido interior partiendo del desarrollo de nuestra consciencia y para ello éste primer año enfocaremos nuestra atención en el elemento tierra y su vínculo necesario con la Paz.

Viajeros de la conciencia sólo es necesario dedicar atención cada día a esta semilla de paz que habita en cada uno. Entonces en los primeros cuatro meses compartiremos reflexiones que aluden al primer valor: La Responsabilidad es como abrir la primera puerta para vivir en conciencia, salir del Valle de lo lamentos, de las quejas, vamos a dejar de culpar y de culparnos y asumamos el compromiso gozoso de ser responsables. ¿Cómo respondo? Comencemos simplemente está primera semana por observar atentamente todo lo que hacemos, así hoy, primero de enero de 2019, estemos en las circunstancias que estemos vamos a observar, a darnos cuenta sin juicios ni castigos como hacemos cada cosa que hacemos.

Te animamos a llevar una libreta de apuntes, una bitácora de viaje para compartir podríamos retroalimentar el proceso. Bueno, vamos pues!!! Buen viaje!!!

Dr. Jorge Iván Arango
Vicepresidente Proyección Social AIS

 

Una revolución posible

Una revolución posible

La mayor revolución posible sucede el día en que decidimos dejar de no ser. Cuando somos por cumplir, por no ser juzgados, por complacer, por quedar bien, por sobrevivir o competir, somos mercenarios. Y no es eso lo que somos.

No vinimos a vendernos al mejor postor, ni a cambiar la dignidad por seguridad, ni la libertad por el poder, ni el placer por la felicidad.

Nos ofrecen sacrificar la libertad al bienestar, y construir un estado en el que tendremos un poco mas de las migajas y mucho menos de nosotros. ¿Y si simplemente escapáramos al tráfico de rutinas grises? ¿Y si pusiéramos rumbo a la naturaleza para emprender el sueño de las olas, el sol, la nieve, el otro? ¿Y si pudiéramos entre todos reconstruir el mundo sagrado del nosotros?

Una gran revolución sucede cuando te reconoces y te quieres y un día en vez de tantas condiciones y expectativas que le pones a la vida te decides a dar lo mejor de ti.

Lo que el mundo necesita hoy no son esas supuestas grandes transformaciones que lloverían desde arriba como maná del cielo, y que son en realidad migajas que se dejan caer desde las multinacionales y todo el poder subordinado.

El verdadero poder lo tiene cada quien cuando decide dar más de lo que es, que de aquello que tiene.  Es el poder de compartir, porque al dar nos entregamos. Es salir de la dimensión del paternalismo y los limosneros, abandonar la senda de la dependencia, dejar de implorar lo que sobra o se derrama de quienes derrochan los excesos de lo que a la gran mayoría falta. Porque ningún ser humano es digno de migajas.

Darse suscita el sentimiento recóndito de unidad que surge al reconocer que un cauce común llena de sentido y hace grandes todas las pequeñas acciones de la vida. Es el presentimiento de que al entregarnos creamos la corriente de una causa que discurre por el cauce de la gran corriente de la vida. Escribir, barrer, sonreír, orar, son como gotas de agua que se llenan de sentido cuando su fuente es el amor.

La tierra solo necesita que des lo mejor de ti.

No importa tanto cuánto das, importa sólo esa bella y única cualidad de ser que te hace tan único/única, como tus huellas digitales. La tierra toda necesita hoy el ADN irrepetible y único de tu amor.  Necesita que compartas tu buena voluntad y con ella la apertura del corazón que irradia paz.

Necesitamos la paz que ya eres en el fondo mismo de tu ser, esa paz que puedes compartir cuando entregas lo mejor de ti. Necesitamos todos de tu buena voluntad, como una actitud dispuesta para el bien común porque todo aquello que generas con responsabilidad conduce a un grado mayor de libertad.

 

Jorge Iván Carvajal Posada

 

 

Meditación de Navidad

Meditación de Navidad

NAVIDAD ES NACER A LA LUZ DEL ALMA

La Navidad ocurre la noche del 21 de Diciembre, no la del 24; el Solsticio es el sagrado momento en que nace el Salvador. Así como Buda nace en la luna llena de Tauro, así Jesús nace en un momento astrológico especial; porque los grandes seres están en conexión a la vida mayor, conexión al zodiaco, a energías de amor y luz que pueden canalizar en bien de la humanidad. Como meditadores podemos sintonizarnos a esa alineación, cada año y recibir en presente una energía que nos facilita abrir el corazón.

Se dice que no hay distancia más larga en el universo que la que va de la cabeza al corazón. Aquí decimos, no hay viaje más sagrado. La Navidad es mucho más que la celebración de un acontecimiento ocurrido hace dos mil años, es la oportunidad actual, de que Cristo nazca en el corazón humano.

¿Qué ocurre cuando el corazón se abre? Que la pureza, la inocencia, la cordialidad, la ternura, implícitas en el nacimiento en Belén, conforman en nuestra personalidad un campo magnético atractivo al alma… y el alma puede descender y relacionarse de forma íntima con la personalidad.

La Navidad, El Nacimiento en Belén, es ni más ni menos que un nacimiento a la Luz del alma. Si meditamos en el día del Solsticio de Invierno, favorecemos ese proceso de gradual y profunda conexión entre la personalidad y el alma, construimos el puente.

El Solsticio no sólo es el momento de noche más larga (Jesús nace en el hemisferio norte) y por tanto el instante en que comienza a aumentar la luz; sino también la entrada de la energía de Capricornio y el inicio del arco del sol en dirección al Norte. Capricornio da la fuerza de ascender a la cumbre, y la cumbre es el alma.

La meditación sugerida reúne de forma implícita, los símbolos de Capricornio y del Nacimiento.

MEDITACIÓN

Esta meditación fué dada por Jorge Carvajal en un retiro, está editada para que sea comprensible a quien no estuvo presente.

1-     Sentados con la espalda en posición vertical, respiramos profundamente y aflojamos toda tensión. Centramos la consciencia en el corazón, lo vemos como un sol radiante. Visualizamos la luz del alma (que podemos imaginar como un loto de 12 pétalos a unos 40 – 50 cm sobre la cabeza) descender al séptimo chacra (un sol más pequeño más cercano a la cabeza) y de allí al corazón. Sentimos una paz profunda. Permitimos que la luz circule por todo el cuerpo físico.

2-     Proyectamos la luz del corazón junto con un sentimiento de amor a todos los miembros del grupo, los que están físicamente presentes y los que este día no han podido asistir. Sentimos que al hacerlo formamos una serie de triángulos de luz y tejemos una red, sentimos que cada uno de ellos nos complementa.

3-     Visualizamos al grupo entero como un punto de luz, lo vinculamos a todos los demás grupos, en todos los lugares del mundo realizando esta meditación en este momento. Visualizamos líneas de luz formando grandes triángulos equiláteros en toda la superficie de la tierra. Imaginamos que el amor, la inteligencia y la voluntad de bien circulan por esa red.

4-     Pronunciamos con reverencia todos juntos la Gran Invocación.

5-     Ahora visualizamos una majestuosa montaña nevada y con vívida imaginación nos situamos en algún lugar entre la base y la cima. Miramos hacia atrás: vemos y sentimos todo el camino recorrido durante el año, a lo largo de la vida. Vemos los tramos amables, gratos, fáciles, los momentos luminosos en que pudimos contemplar el amanecer, compartir el viaje con seres amados que nos protegieron, escuchar las cascadas, ser trino con los pájaros. Vemos también el camino en sus pasajes peligrosos, sus tramos oscuros, recordamos las tormentas. Visualizamos los momentos en que el ascenso a la Montaña del alma, Capricornio, se hizo extenuante, tan difícil que quisimos renunciar.

6-     Ahora miramos hacia la cumbre, vemos los pinos nevados, el manto blanco alfombrando nuestra senda, sentimos la pureza del aire, sentimos el sol radiante en el rostro y permitimos que una fuerza inquebrantable nos inunde. Sentimos que tenemos toda la voluntad para avanzar.

7-     Sintamos ahora que hemos llegado a la cima de nosotros mismos, la cima de Capricornio, la Montaña Sagrada, ese lugar donde podemos nacer a la primera gran expansión de la conciencia, a la Primera Iniciación. Sintamos que nosotros somos ese niño desnudo que nace con Jesús en Belén. Sintamos que tenemos la naturaleza muy cerca, y todo hace parte de nosotros: las estrellas, el frío de la noche, la nieve, el aliento de la mula y el buey, la proximidad del reino animal que nos protege.

8-     Visualicemos una cabaña o pesebre sencillo, cálido veamos su puerta abierta, entremos. Visualicemos que desde Oriente vienen los tres Sabios, que representan la Voluntad, el Amor y la Sabiduría, y que los tres habitan ya en nuestro corazón y sólo esperan que el tiempo les de posibilidad de desplegarse con todo su poder.

9-     Sintamos que hemos sido paridos por la Madre más pura, por la misma Tierra Virgen; que somos semillas florecidas de la Tierra en esa noche de Navidad en la cima de la montaña. Sintamos que allí, reconociendo nuestra sencillez, nuestra vulnerabilidad, nuestra ternura, sin más vestido que el amor de nuestro corazón, podemos comunicarnos con Él, podemos llevar la Buena Nueva, la noticia del amor, de la hermandad de la humanidad. Sintamos que en esa noche de Belén, despojados de toda confusión, somos el alma. Que la estrella de Belén que nos alumbra, fecunda nuestro corazón.

10- Sintamos que todos en la estrella de Belén y en la Noche de la Paz podemos nacer a la integridad de ser humanidad. Allí somos humanos porque somos hermanos, allí somos de veras hijos de Dios: ese es nuestro mínimo común denominador. Allí, nada nos puede separar porque nuestra humanidad desnuda revela esa hermandad, que nos viene de ser hijos de un mismo Padre. Sintamos que somos hijos de un solo Padre, de un solo Señor. Que Él fecunda nuestro corazón donde nace el Hijo: la Conciencia Crística. Conciencia que no es otra que la del Aprendiz, con su humildad, su desapego y su serenidad.

11- Sintamos que en esa noche de de paz podemos nacer a las 12 condiciones del alma:

La Responsabilidad: que no sólo por nosotros, sino por todos los otros podemos responder, porque todos son nuestros hermanos.

La Inclusividad: que todo lo podemos incluir porque en el tesoro del corazón puro cabe toda la humanidad.

La Participatividad: Que todo lo podemos dar, que podemos participar de lo que somos.

La Soledad: Sintamos que en esa Noche de la Paz nacemos también a la sagrada soledad en la que somos nuestra propia compañía.

La Serenidad: Sintamos que podemos profundizarnos en el océano de nuestra vida y alcanzar la Serenidad.

La Calma: Que podemos comunicar esa Serenidad a los demás y generar la calma del alma en nuestro entorno.

La Impersonalidad: Sintamos que podemos llevar ahora una vida impersonal porque nuestra personalidad es el instrumento del alma, porque nuestro cuerpo, toda nuestra energía y toda nuestra vida están consagradas al alma, que es el sentido de nuestra vida.

El Desapego: Sintamos ahora que nuestra riqueza es nuestro desapego, que podemos desapegarnos porque reconocemos en nosotros la vida permanente. Que ya no nos importa morir porque sabemos que cada morir es un renacer, que podemos nacer a la vida abundante cuando somos conscientes de que nuestra riqueza es nuestra capacidad de renunciar y desapegarnos.

La Divina Indiferencia: Sintamos que como almas somos indiferentes a lo que no es esencial, que aprendemos a reconocer en nuestra vida lo fundamental. Que ya no vamos a matar el tiempo, que ya no necesitamos perder el tiempo, ni llenarlo de superficialidades, porque reconocemos lo esencial y así nuestra vida cotidiana se llena de sentido.

La Intuición – Sintamos que como almas podemos nacer a la visión amplia de la intuición, que podemos captar ya no las partes, sino las totalidades.

La Sabiduría – Sintamos que, como Almas, podemos vivir la sabiduría en nuestro corazón porque ya no sólo conocemos sino que nuestro conocimiento se vuelve sabiduría existencial, sabiduría viva del sentir del corazón, cuando podemos actuar, pensar y sentir de corazón.

La Libertad Sintamos también que el Sendero del Alma es un camino hacia la Libertad. Que aunque estuviéramos en una prisión, que aunque viviéramos las condiciones más terribles, en nuestro corazón podemos ser libres, porque la nota clave del alma es nuestra libertad; y nuestra máxima libertad se expresa en nuestra capacidad de servir. Que ahora, hoy y siempre tenemos la posibilidad de servir: de servir a la planta, a la flor, a la roca, a la tierra que pisamos, al agua que bebemos, al animal que nos prestó su cuerpo, al vegetal y al mineral que hacen parte también de de nuestro templo; servir a nuestra humanidad y crecer desde la humanidad hasta el Sendero del Alma, que es el Sendero de la Libertad.

12 – Sintamos así que las 12 estrellas, las 12 constelaciones del zodíaco, los 12 pétalos del corazón, los 12 discípulos del Maestro, las 12 propiedades del Alma, están vivas en nosotros cuando podemos nacer en el corazón a la Navidad, cuando somos la Navidad. En esta Navidad nacemos a nuestra humanidad, y podemos sentirnos humanos, como hermanos. Podemos sentir que hacemos parte de la Voluntad, de la Inteligencia y del Amor de un solo Padre, habitantes del mismo Hogar.

13 – Nos preguntamos de todas las propiedades del alma, de todas las virtudes del carácter cual deseamos sembrar hoy, en este momento en el que la siembra es la más fértil posible, en este momento en que la persistencia, la constancia, la entereza de Capricornio están a nuestra total disposición.

14- Llevamos las manos al corazón y asumimos el compromiso de nacer, cada instante, a la vida más abundante: El Amor de Cristo en nuestro corazón.

15 – Cantamos juntos el OM

16 – Regresamos a la atención externa con un sentimiento de gratitud por el don recibido.

RITUAL DE SIEMBRA

Quien lo desee puede concretar la siembra de forma física escribiendo en un papel la virtud que desea cultivar en el ciclo que se inicia hasta el próximo Solsticio de Invierno, la Próxima Navidad. Luego de escribirla la sembramos en una caja, o vasija que contenga sal gruesa, el símbolo de la tierra, y al año próximo la podemos mirar y evaluar.

AUTORES – Jorge Carvajal e Isabella Di Carlo

 

 

 

Navidad es Encuentro

Navidad es Encuentro

Navidad es encuentro, reunión… Como la vida.
Navidad somos tú y yo, nosotros, todos, cuando vivimos con presencia. 

Vivir con presencia es ir permitiendo que la luz de la consciencia, abra nuevas puertas y muestre mejores caminos; también es dar significados nuevos a lo que creemos conocido… 

Vivir con sentido es darse tiempo de salir de los automatismos, formularse preguntas y aguardar respuestas que siempre iluminan. Podríamos preguntarnos ¿Cuándo soy Navidad? ¿Cuándo soy encuentro? ¿Cuándo soy regalo? 

Navidad es encuentro, entre la humildad del pesebre y la grandeza del Hijo de Dios, quizás porque la grandeza es siempre humilde. Cuando nosotros somos humildes caen las barreras, los puentes bajan, las orillas dejan de ser opuestas. Y somos Navidad.

Navidad es  encuentro, entre los pastores y el Salvador, posiblemente porque al Salvador le ve, quien se mantiene cerca de la naturaleza, quien la ama, quien cuida la vida, quien aprecia lo sencillo. Cuando nos mantenemos cerca de la naturaleza, lo artificial cae por su propio peso, miramos sin velos,  caminamos sin cadenas. 

Cuando elegimos ser encuentro, perdonamos, abrazamos, caminamos más de medio camino hasta la puerta de nuestro amigo. Cuando somos encuentro, le decimos al reloj que nos guarde tiempo para mirar a los ojos a los seres queridos y él, nos lo concede a manos llenas. 

Cuando amamos lo sencillo, la alegría nos encuentra comprando el pan, paseando al perro, subiendo el volumen a una canción buena mientras pisamos el acelerador en la carretera… Y somos Navidad.

Navidad quizás sea llevarle a Él dentro,
para que Su luz encienda de encuentro,
todos los momentos. 

Isabella Di Carlo

 

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